{"id":26985,"date":"2022-03-08T17:00:29","date_gmt":"2022-03-08T16:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/?p=26985"},"modified":"2022-03-08T13:09:23","modified_gmt":"2022-03-08T12:09:23","slug":"la-familia-pilar-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/la-familia-pilar-de-la-humanidad.html","title":{"rendered":"La familia pilar de la humanidad"},"content":{"rendered":"<p><em>Hacia una sociedad de baja tasa de familiaridad <\/em><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la familia es parad\u00f3jica: por un lado, se da gran valor a los lazos familiares, hasta el punto de convertirlos en la clave de la felicidad. Los datos estad\u00edsticos muestran que la familia es considerada por la mayor\u00eda de las personas en todos los pa\u00edses como el lugar de seguridad, refugio y apoyo para sus vidas. Por otra parte, la familia se ha convertido en la encrucijada de todas las fragilidades: los lazos se deshacen, las rupturas matrimoniales son cada vez m\u00e1s frecuentes y, con ellas, la ausencia de uno de los dos padres. Las familias se dispersan, se dividen, se recomponen, sus formas se multiplican. Los individuos pueden \u201cformar una familia\u201d de las m\u00e1s diversas maneras: cualquier forma de \u201cvivir juntos\u201d puede reivindicarse como familia, lo importante &#8211; se subraya &#8211; es el amor. No se niega a la familia, sino que se la coloca al lado de nuevas formas de vida y de experiencia relacional que son <em>aparentemente<\/em> compatibles con ella, aunque en realidad terminen desmoron\u00e1ndola. Los datos muestran el surgimiento de una especie de circuito desincentivador hacia \u201ccrear una familia\u201d.<\/p>\n<p>El horizonte cultural y social en el que se inscribe la crisis de la familia es ese proceso de \u201cindividualizaci\u00f3n\u201d que caracteriza a nuestras sociedades. El af\u00e1n de autoafirmaci\u00f3n, de realizaci\u00f3n personal, de bienestar individual, incluso de auto adoraci\u00f3n, ha invadido la sensibilidad de la mayor\u00eda. Lo que emerge es un mundo donde el <em>yo <\/em>prevalece sobre el <em>nosotros<\/em> y el individuo sobre la sociedad. Se da casi por sentado que en este contexto se prefiere la cohabitaci\u00f3n al matrimonio, la independencia individual a la dependencia mutua. La familia, en una especie de agitaci\u00f3n social, se concibe m\u00e1s como una \u201cc\u00e9lula para la realizaci\u00f3n personal\u201d que como una \u201cc\u00e9lula b\u00e1sica de la sociedad\u201d. La pareja matrimonial se piensa s\u00f3lo en funci\u00f3n de uno mismo: cada uno busca su propia individualizaci\u00f3n singular y no la creaci\u00f3n de un \u201cnosotros\u201d, de un \u201csujeto plural\u201d que trascienda las individualidades sin anularlas, obviamente, al contrario, haci\u00e9ndolas m\u00e1s aut\u00e9nticas, libres y responsables. El \u201cyo\u201d, el nuevo amo de la realidad, es tambi\u00e9n amo de la familia. En un contexto como \u00e9ste, la familia, tal como ha sido concebida durante siglos, est\u00e1 luchando por resistir. Nos hacen reflexionar las conclusiones que algunos estudiosos extraen de sus encuestas estad\u00edsticas sobre el progreso de los matrimonios y las familias. Sus investigaciones revelan un crecimiento singular en los \u00faltimos a\u00f1os de las familias denominadas \u201cunipersonales\u201d, fen\u00f3meno que es evidente en Europa. Si por un lado se produce el derrumbe de los matrimonios y de las familias \u201cnorma constituidas\u201d, es decir, las familias formadas por padre-madre-hijos, por otro lado las formadas por una persona crecen. La disminuci\u00f3n de los matrimonios religiosos y civiles no se transfiere a la formaci\u00f3n de otras formas de cohabitaci\u00f3n, sino al crecimiento de las personas que deciden estar solas. Es una cultura cuyo resultado es la insoportabilidad de cualquier v\u00ednculo estable.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el derrumbamiento de la familia no se traduce en el crecimiento de otros tipos nuevos y diferentes de familia, sino simplemente en menos familias y de menor resistencia y consistencia y en un aumento del n\u00famero de personas que eligen vivir solas. Se podr\u00eda decir que la afirmaci\u00f3n b\u00edblica \u201cNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo\u201d (de la que se origin\u00f3 la familia y la sociedad misma) est\u00e1 dando paso a su opuesto, a saber, \u201ces bueno que el individuo est\u00e9 solo\u201d (de lo que se deriva el individualismo social y econ\u00f3mico). El \u201cyo\u201d, el individuo, liberado de cualquier limitaci\u00f3n, se opone al \u201cnosotros\u201d. Y la familia, el fundamento del plan de Dios para la humanidad, se ha convertido en el escollo del individualismo desenfrenado.<\/p>\n<p><em>\u00bfUna crisis de crecimiento? <\/em><\/p>\n<p>Pero la familia, a pesar de todos los ataques, se mantiene firme, porque tiene una suja fuerza interna: no hay sustitutos o funciones familiares equivalentes. Es un ideal que exige estabilidad: es un pilar de un nuevo humanismo de este nuevo milenio. Estamos viendo la prueba en esta \u00e9poca de pandemia: ante el asalto de COVID-19 es la familia, con todas sus debilidades, el lugar de refugio y estabilidad. Esta \u00e9poca de pandemia ha mostrado claramente que la familia es una <em>forma social \u00fanica<\/em>. La familia permite dos tipos de relaci\u00f3n &#8211; sexual (hombre-mujer) y generacional (padre-hijo) &#8211; que se caracterizan por una diferencia irreductible acompa\u00f1ada y preservada en el v\u00ednculo y la reciprocidad. La familia, en un mundo en el que la elecci\u00f3n es siempre y s\u00f3lo temporal, es en cualquier caso el lugar de las relaciones fuertes que afectan profundamente a la vida de los miembros individuales. El <em>otro,<\/em> en la familia, pierde su connotaci\u00f3n de inestabilidad, como ocurre ahora en la mayor\u00eda de los ambientes sociales, y no s\u00f3lo los digitales: basta con cambiar de canal, de amistad, de fiesta&#8230; Cuando buscas s\u00f3lo a los que se parecen a ti, tiendes a evitar la confrontaci\u00f3n con la alteridad y la vida se convierte en una gran sala de espejos, o ecos. En la familia el <em>otro<\/em> no puede ser anulado. La familia &#8211; heterosexual y reproductiva &#8211; como forma social \u00fanica es tambi\u00e9n una escuela muy especial de educaci\u00f3n para la alteridad. No s\u00f3lo es un recurso sino tambi\u00e9n una fuente viva que alimenta la socialidad entre diferentes personas sin tragarse las diferencias. La crianza en s\u00ed misma, entendida como la apertura a la trascendencia del ni\u00f1o, implica la alteridad y el amor sin preferencia. El ni\u00f1o, afortunadamente y al menos hasta hoy, no es elegido. El ni\u00f1o tampoco elige al padre.<\/p>\n<p>Ciertamente, la forma de la familia, a lo largo del tiempo, se ha organizado de acuerdo a <em>diferentes formas<\/em>, pero siempre dentro de sus dos dimensiones constitutivas, la generacional y la sexual, aunque cada una de ellas haya tenido sus l\u00edmites y problemas. Pero a lo largo de los siglos, la familia ha aprendido a respetar la libertad individual y a crear condiciones de respeto mutuo m\u00e1s efectivas. En particular, las relaciones familiares se han ido liberando gradualmente de la idea de posesi\u00f3n o de la asunci\u00f3n acr\u00edtica de modelos de desigualdad dados por sentados en el contexto social circundante. Pensemos, por ejemplo, en la relaci\u00f3n masculino\/femenino o padre\/hijo, que han sido objeto de una profunda reelaboraci\u00f3n, haciendo que la familia est\u00e9 m\u00e1s en consonancia con el avance del desarrollo.<\/p>\n<p>Sin embargo, no hay que olvidar el riesgo del \u201cfamilismo\u201d: es decir, la tendencia a favorecer en todos los sentidos, incluso fuera del contexto familiar, a los miembros del propio n\u00facleo. Esta tendencia ha sido la causa de m\u00faltiples derivaciones \u201camorales\u201d, como el contraste entre el bien dentro del grupo familiar y el bien de la comunidad en general. Ser capaz de preservar el calor y el afecto dentro de la familia, sin comprometer la esfera p\u00fablica y las condiciones del universalismo, ha sido y sigue siendo un reto dif\u00edcil. Esto se demuestra por la oscilaci\u00f3n entre la permanencia de formas de familiarismo regresivo, por un lado, y la afirmaci\u00f3n de un individualismo radical, por el otro.<\/p>\n<p>Pero la crisis que est\u00e1 experimentando la instituci\u00f3n familiar tambi\u00e9n puede ser una crisis de crecimiento. Y, por lo tanto, un gran desaf\u00edo que hay que asumir. Ciertamente debemos estar mucho m\u00e1s atentos al profundo deseo de los hombres y mujeres de hoy en d\u00eda a tener una familia como lugar central de sus vidas. El contexto cultural es hostil a este deseo. Pero es ilusorio pensar en erradicarlo. El reto que tenemos ante nosotros es fomentar modelos renovados de familia: una familia m\u00e1s consciente de s\u00ed misma, m\u00e1s respetuosa de su v\u00ednculo con el medio ambiente, m\u00e1s atenta a la calidad de las relaciones internas, m\u00e1s interesada y capaz de vivir con otras familias. Podr\u00edamos decir: si por un lado hay menos familia, en un sentido cuantitativo, por otro lado, hay m\u00e1s familia, en un sentido cualitativo. Adem\u00e1s, hasta hoy, la humanidad no ha encontrado ning\u00fan camino para la plena <em>humanizaci\u00f3n <\/em>de los nacidos a la vida. La familia sigue siendo &#8211; podr\u00edamos decir tambi\u00e9n gracias a sus defectos y limitaciones &#8211; el lugar de la vida, del misterio del ser, de la prueba y de la historia. Su singularidad la convierte en un incre\u00edble e irremplazable \u201cpatrimonio de la humanidad\u201d.<\/p>\n<p><em>Una teolog\u00eda de la familia<\/em><\/p>\n<p>Hay una responsabilidad de la teolog\u00eda en este desaf\u00edo que tenemos ante nosotros. Desafortunadamente, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la familia como tal es d\u00e9bil y pobre, incluso hoy en d\u00eda. Se ha pensado mucho en la pareja y existen numerosos estudios sobre el matrimonio -entendido en su realizaci\u00f3n como pareja- especialmente en el aspecto jur\u00eddico-can\u00f3nico, aunque en el C\u00f3digo de la Ley el Derecho de la familia est\u00e1 pr\u00e1cticamente ausente. Pero a\u00fan m\u00e1s rara es una verdadera y propia teolog\u00eda de la Familia, con unas pocas y muy raras excepciones. Una teolog\u00eda del matrimonio m\u00e1s profunda es indispensable y urgente.<\/p>\n<p>Y esto es lo que ha propuesto el Pontificio Instituto Teol\u00f3gico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia. El nuevo plan de estudios apunta decididamente a rescatar la densidad humana y cristiana de la instituci\u00f3n familiar, reconociendo en ella el lugar real de la fecundidad misma del sacramento cristiano.\u00a0 La idea que gu\u00eda el proyecto tiene un claro prop\u00f3sito: la familia, con toda la constelaci\u00f3n de sus relaciones, internas y externas, que no es la simple \u201cconsecuencia\u201d del matrimonio, es m\u00e1s bien su \u201cdesarrollo\u201d y su continuaci\u00f3n en la sociedad, en la Iglesia. La concreci\u00f3n de la historia familiar debe ser considerada, por lo tanto, como \u201cmateria noble\u201d de la teolog\u00eda del amor humano: es esa teolog\u00eda \u201ccon los pies en la tierra\u201d de la que habla <em>Amoris laetitia<\/em>. La teolog\u00eda, que ha precisamente redescubierto el car\u00e1cter fundador del amor \u00edntimo y fecundo de la pareja humana con su capacidad de referirse a las profundidades cristol\u00f3gicas y trinitarias del misterio del amor de Dios, se ha mantenido decididamente pobre en lo que respecta a la familia en la complejidad de sus relaciones. Es un vac\u00edo que debe ser colmado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n siento como muy acertada para nosotros hoy, la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a los fariseos que le preguntaron si era l\u00edcito repudiar a su propia esposa. Y Jes\u00fas los envi\u00f3 de vuelta al momento de la creaci\u00f3n, seg\u00fan la narraci\u00f3n de Marcos 10, 2-9. Tambi\u00e9n nosotros debemos volver a reflexionar sobre los or\u00edgenes para entender el plan de Dios para la familia. Perm\u00edtanme tomar algunas ideas que iluminen la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de la familia. Es necesario comprender en toda su extensi\u00f3n la decisi\u00f3n de Dios de confiar a la alianza del hombre y de la mujer tanto la \u201ctierra\u201d (para que se convierta en su \u201ch\u00e1bitat\u201d) como la responsabilidad de las generaciones (es decir, los lazos que hacen la historia de la humanidad). Las primeras p\u00e1ginas del G\u00e9nesis nos dicen que la historia del mundo y la historia de su salvaci\u00f3n caminan sobre las piernas de esta alianza de Dios con el hombre y la mujer. Donde ella es activa y fruct\u00edfera, el humanismo crece y la promesa custodiada por la fe es sostenida y honrada. Cuando esta alianza se desmorona, el humanismo se detiene y la promesa de la fe se mortifica.<\/p>\n<p>Como se puede ver, estamos lejos de la familia rom\u00e1ntica que la cultura contempor\u00e1nea promueve: un amor de la pareja como el coraz\u00f3n, como la sustancia del matrimonio.\u00a0 El texto b\u00edblico habla de una alianza que tiene un sabor c\u00f3smico, hist\u00f3rico, un poder y una responsabilidad extraordinarios. A ese pacto Dios le conf\u00eda toda la creaci\u00f3n y toda la historia de las generaciones.<\/p>\n<p><em>La alianza del hombre y la mujer que gu\u00eda la historia<\/em><\/p>\n<p>Perm\u00edtanme ahora una breve narraci\u00f3n teol\u00f3gica sobre el primer relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n cuando Dios decide crear al humano. El autor b\u00edblico repite tres veces, en dos vers\u00edculos, que Dios hizo a Ad\u00e1n \u201ca su imagen: var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u201d. La vida humana no es la \u00fanica forma de vida marcada por la diferencia sexual, pero es la \u00fanica forma de diferencia sexual marcada por la imagen y semejanza de Dios. El var\u00f3n, en la historia b\u00edblica, es realmente \u201cse\u00f1or\u201d, y la hembra es realmente \u201cse\u00f1ora\u201d. Ser a \u201cimagen de Dios\u201d no significa simplemente ser \u201ccopia\u201d y \u201creproducci\u00f3n\u201d, sino m\u00e1s bien constituirse en la forma apropiada de la diferencia, de la propia libertad, del propio se\u00f1or\u00edo, del propio esp\u00edritu. El hombre y la mujer, en esta perspectiva, son interlocutores de Dios: que quiere ser amado y no sufrido. Es aqu\u00ed donde se encuentra la ra\u00edz de la libertad y la dignidad \u201cse\u00f1orial\u201d que Dios ha dado al hombre y a la mujer. Ellos son verdaderos interlocutores de Dios.<\/p>\n<p>Ciertamente, el gesto creativo de Dios es un principio inspirador irremplazable para el se\u00f1or\u00edo dado al hombre y a la mujer. Es dif\u00edcil comprender sobre qu\u00e9 base este se\u00f1or\u00edo b\u00edblico podr\u00eda ser mal entendido, como sucede en algunas voces de la cultura reciente, en el sentido de una autorizaci\u00f3n indiscriminada a una actitud prevaricadora, depredadora y destructiva de la especie humana. Es como atribuir a la palabra b\u00edblica de Dios los horrores que condena claramente, precisamente en la revelaci\u00f3n del inicio del mundo. Es precisamente cuando el ser humano evade la amable y justa entrega del se\u00f1or\u00edo de Dios, que se convierte en prevaricador, violento y destructivo. Y no s\u00f3lo hacia la naturaleza y la tierra, sino tambi\u00e9n dentro de ella: empezando por la relaci\u00f3n entre el var\u00f3n y la mujer.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n como resultado de esto, la forma en que se ha experimentado la diferencia ha sufrido muchas mutaciones y transformaciones. Las preguntas sobre el significado y los l\u00edmites de estos cambios se han vuelto radicales. Ciertamente, podemos decir que todos nos hemos vuelto m\u00e1s sensibles a la necesidad de repensar la dignidad humana de esta diferencia, con especial atenci\u00f3n a la condici\u00f3n de la mujer. En este registro, de hecho, la condici\u00f3n social y cultural de la mujer (incluida la eclesi\u00e1stica), pide ser pensada en t\u00e9rminos m\u00e1s coherentes. Esta profundizaci\u00f3n, ciertamente, no puede tener lugar sin la correspondiente reformulaci\u00f3n de la calidad masculina del ser humano. La diferencia s\u00f3lo puede entenderse en referencia con la relaci\u00f3n, y viceversa.<\/p>\n<p>La estrecha conexi\u00f3n de la imagen de la criatura de Dios con la diferencia sexual del ser humano, que es una con el pensamiento y la acci\u00f3n creativa de Dios, nos recuerda que es una diferencia m\u00e1s all\u00e1 de la cual no podemos volver para entender al ser humano. Esto significa que los hombres, solos y entre ellos, no pueden entender al humano de manera completa y hasta el fondo. Tampoco pueden hacerlo las mujeres, solas y entre ellas. Y si lo intentan de esta manera, ambos, no pueden ni siquiera entender completamente lo que significa ser humano como var\u00f3n y como mujer. En resumen, el ser humano no es una propiedad exclusiva, sino compartida entre los dos. Para llegar al fondo de esto, tienen que hablar entre ellos, escucharse, preguntarse. Y considerarse con benevolencia, tratarse con respeto, cooperar con amistad en la tarea de domar el h\u00e1bitat mundano y mejorar la generaci\u00f3n humana. No hay otra manera. Y de hecho, cuando hemos caminado, y caminamos, por otros caminos, la confusi\u00f3n e incomprensi\u00f3n del humano de todos crece. Y tambi\u00e9n la infelicidad del hombre y la mujer.<\/p>\n<p><em>\u201cNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo\u201d<\/em><\/p>\n<p>Por lo tanto, el ser humano debe ser buscado en conjunto, por el hombre y la mujer, y sin mortificar la dignidad humana de su diferencia: de lo contrario, el ser humano de todos nunca ser\u00e1 encontrado verdaderamente. La narraci\u00f3n b\u00edblica habla de un \u201creplanteamiento\u201d de Dios. Y de este replanteamiento surge una maravilla completamente inimaginable: \u00a1la creaci\u00f3n de la mujer! Dios acaba de crear al hombre, podr\u00edamos decir su obra maestra, despu\u00e9s de haber creado toda la naturaleza. Todos tenemos en mente la conmovedora pintura de Miguel \u00c1ngel, que se encuentra en la Capilla Sixtina, donde se puede ver a un hermoso Ad\u00e1n, acostado como un pr\u00edncipe, extendiendo su dedo hacia Dios. Y Dios corriendo hacia \u00e9l, en una nube de \u00e1ngeles, con su dedo apuntando hacia \u00e9l, para comunicarle el aliento de la vida del alma, que s\u00f3lo Dios puede dar. Pero Dios &#8211; contin\u00faa la narraci\u00f3n b\u00edblica &#8211; mirando a Ad\u00e1n tiene un fuerte segundo pensamiento, tanto que dice: \u201cNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo: voy a hacerle una ayuda adecuada\u201d (Gen 2, 18).<\/p>\n<p>La primera curiosidad es precisamente \u00e9sta: \u00bfc\u00f3mo es que Dios no pens\u00f3 en ello antes? La belleza de la narraci\u00f3n radica precisamente en la ternura que hay detr\u00e1s de este replanteamiento, que no se debe al hecho de que la persona creada fuera defectuosa. Dios, mirando a Ad\u00e1n, se conmovi\u00f3 por su soledad. \u201cNo es buena\u201d para el hombre esta soledad. Hay que hacer algo. Dios, inicialmente, presenta a Ad\u00e1n una cantidad inimaginable de seres vivos, para ver c\u00f3mo los llama, y si algo se ilumina en \u00e9l. El hombre da a todos los seres vivos un nombre, \u00a1otra gran imagen de se\u00f1or\u00edo acordada a la criatura humana! &#8211; pero nadie le toca el coraz\u00f3n. Cuando Dios finalmente crea a la mujer, el hombre reconoce con entusiasmo la perfecta reciprocidad en esa diversidad. La mujer llega como el interlocutor perfecto, como la encarnaci\u00f3n de la dignidad espiritual humana al femenino: \u00a1Esto es lo que Dios inventa, en su \u201creplanteamiento\u201d!<\/p>\n<p>Eva no es una criatura de Ad\u00e1n, ni el fruto de su imaginaci\u00f3n, y mucho menos un subproducto del var\u00f3n. Eva es una criatura de Dios, como Ad\u00e1n. La extra\u00f1eza de Ad\u00e1n &#8211; \u00a1que duerme! &#8211; en la creaci\u00f3n de la mujer, es precisamente el s\u00edmbolo del hecho de que ella no es de ninguna manera una criatura del hombre. La famosa costilla, aqu\u00ed, es para dejar claro que la humanidad de \u201cella\u201d no es de ninguna manera ajena a la humanidad de \u201c\u00e9l\u201d. Hay un pensamiento de la antigua sabidur\u00eda jud\u00eda, recogido en el Talmud, cuya elegancia po\u00e9tica tambi\u00e9n devuelve la mejor exactitud de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica: \u201cLa mujer sali\u00f3 de la costilla del hombre: no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del costado para ser igual, un poco m\u00e1s abajo del brazo para ser protegida, y del costado del coraz\u00f3n para ser amada\u201d.<\/p>\n<p>Es un gran error eliminar la diferencia entre hombre y mujer. Esta eliminaci\u00f3n, cualquiera que sea el plan de vida de uno, es una p\u00e9rdida para todos. No se trata de negar, por supuesto, que la interpretaci\u00f3n de esta diferencia y sus figuras sociales y culturales sigue siendo asignada a nuestra libertad y responsabilidad. Pero los rasgos fundamentales de esta diferencia y de la alianza a la que est\u00e1 destinada principalmente deben ser apreciados como un don, no concebidos como un obst\u00e1culo.<\/p>\n<p>La diferencia es una bendici\u00f3n para la historia. La custodia de este pacto de hombres y mujeres, incluso pecadores y heridos, confundidos y humillados, desconfiados e inciertos, es por lo tanto una vocaci\u00f3n apasionante para nosotros los creyentes en la condici\u00f3n actual. El G\u00e9nesis muestra la dimensi\u00f3n fundamental de la relaci\u00f3n entre las personas. De hecho, entre las personas y toda la creaci\u00f3n. El mensaje b\u00edblico es claro: el hombre y la mujer vienen de Dios y est\u00e1n inextricablemente unidos entre s\u00ed. Es imposible para ambos vivir sin el otro. La polaridad creatural hombre-mujer es constitutiva del humanismo b\u00edblico. La imagen de Dios en la tierra, por lo tanto, es la fraternidad entre todos. Nos complementamos el uno al otro. Seg\u00fan la narraci\u00f3n b\u00edblica, el aliado de Dios es el hombre y la mujer juntos. El fin del proceso creativo es la humanidad: el hombre y la mujer como guardianes de la creaci\u00f3n, entendida como un hogar com\u00fan. Por lo tanto, ning\u00fan individuo puede llamarse a s\u00ed mismo absoluto (<em>ab-solutus,<\/em> es decir, <em>disuelto de los dem\u00e1s<\/em>). El hombre est\u00e1 estructurado para estar en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. Solo, est\u00e1 enfermo. Dios es as\u00ed tambi\u00e9n, por lo que parece decir la Biblia en todas sus p\u00e1ginas. No es una soledad, no es individual por muy poderoso que sea. Es una comuni\u00f3n de tres Personas, diferentes entre s\u00ed pero cada una necesitada de la otra. \u00c9l es el misterio cristiano de la Trinidad en cuya imagen fueron creados el hombre y la mujer. El Dios cristiano no es un monote\u00edsmo absoluto, es un monote\u00edsmo generativo. Lo mismo sucede con la familia.<\/p>\n<p><em>Una Iglesia m\u00e1s familiar<\/em><\/p>\n<p>El Papa Francisco, con la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Amoris Laetitia<\/em>, llama a una profunda renovaci\u00f3n de la Iglesia. Hoy en d\u00eda, las Iglesias, todas las iglesias, no pueden llevar a cabo la tarea que Dios les ha asignado en relaci\u00f3n con la familia sin asumir ellas mismas los rasgos de una comuni\u00f3n familiar. En resumen, es indispensable un giro eclesiol\u00f3gico, una nueva forma de ser Iglesia, una nueva \u201cforma ecclesiae\u201d; una Iglesia entendida como \u201cfamilia de Dios\u201d. Cuando la Iglesia habla de familias, en realidad, habla primero de s\u00ed misma. En este sentido, cuando hablamos de la pastoral familiar significa hacer \u201cfamiliar a toda la Iglesia\u201d. El Papa sabe bien que no es f\u00e1cil ni obvio aceptar este horizonte. Puede suceder que haya quienes deseen que la Iglesia se asemeje a un fiscal o a un notario que registre los cumplimientos e incumplimientos sin tener en cuenta las dolorosas circunstancias de la vida y la redenci\u00f3n interior de las conciencias. Adem\u00e1s, la Iglesia se ha comprometido por su Se\u00f1or a ser valiente y fuerte precisamente en la protecci\u00f3n de los d\u00e9biles, en la redenci\u00f3n de las deudas, en la curaci\u00f3n de las heridas de padres y madres, hijos y hermanos; comenzando por aquellos que se reconocen prisioneros de sus faltas y desesperados por haber fracasado en sus vidas.<\/p>\n<p>La Exhortaci\u00f3n llama a las familias a sentir la responsabilidad de comunicar al mundo el \u201cEvangelio de la familia\u201d como respuesta a la profunda necesidad de familiaridad inscrita en el coraz\u00f3n de la persona humana y de la misma sociedad. Por supuesto, necesitan una gran ayuda en esta misi\u00f3n. El Papa habla, tambi\u00e9n en esta perspectiva, de la responsabilidad de los ministros ordenados. Y subraya con franqueza que \u201ca menudo carecen de una formaci\u00f3n adecuada para hacer frente a los complejos problemas actuales de las familias\u201d (n.202). Y pide que se preste una atenci\u00f3n renovada tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n de los seminaristas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que reflexionar sobre la relaci\u00f3n entre las familias y las comunidades parroquiales. Hoy, por desgracia, estamos siendo testigos de una brecha a menudo profunda que separa a las familias de la comunidad cristiana. En resumen, podr\u00edamos decir que las familias no son muy eclesi\u00e1sticas (porque a menudo est\u00e1n encerradas en s\u00ed mismas), y las comunidades parroquiales no son muy familiares (porque a menudo est\u00e1n atrapadas en una burocracia exasperante). Este es un punto crucial que nos llevar\u00eda a decir: no se trata de revisar la pastoral familiar, sino de transformar toda la pastoral en una perspectiva familiar. Por lo tanto, se necesita un nuevo horizonte que redise\u00f1e la propia parroquia como una comunidad que es en s\u00ed misma una familia. Y aqu\u00ed se cuestionan todos los aspectos de la vida pastoral, desde la iniciaci\u00f3n cristiana hasta la pastoral juvenil, desde la liturgia dominical hasta la celebraci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>Y si es cierto que el matrimonio es indisoluble, la indisolubilidad del v\u00ednculo de la Iglesia con sus hijos e hijas es a\u00fan m\u00e1s verdadera: porque es como el que Cristo estableci\u00f3 con la Iglesia, llena de pecadores que fueron amados cuando a\u00fan eran tales. Y nunca son abandonados, ni siquiera cuando vuelven a caer. Esto, como dice el Ap\u00f3stol Pablo, es precisamente un gran misterio, que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de cualquier met\u00e1fora rom\u00e1ntica de un amor que permanece vivo s\u00f3lo en el idilio de \u201ccontigo pan y cebolla\u201d.<\/p>\n<p>Esta eclesiolog\u00eda m\u00e1s esencial de la familia es el horizonte hacia el cual el Papa quiere llevar el sentimiento cristiano en esta nueva era. Esta transformaci\u00f3n requiere una nueva y familiar forma de concebir y vivir la Iglesia en este cambio de \u00e9poca.<\/p>\n<p>Creo que es decisivo para la pastoral inventar lo que yo llamar\u00eda \u201cfraternidad entre familias\u201d. En el Nuevo Testamento se puede ver claramente esta perspectiva que llamamos \u201ciglesia dom\u00e9stica\u201d, es decir, ese grupo de familias que se reun\u00edan en una casa m\u00e1s grande. As\u00ed fue en los comienzos del cristianismo. Hoy en d\u00eda es esencial retomar esta inspiraci\u00f3n. Por lo tanto, no se trata s\u00f3lo de repensar la pastoral familiar, sino de hacer toda la pastoral desde una perspectiva familiar. Una perspectiva de \u201cfraternidad entre familias\u201d debe ser promovida en todos los sentidos. La encontramos ya presente en movimientos y asociaciones. Pero debe ser promovida a nivel general involucrando a todas las parroquias y asociaciones.<\/p>\n<p>Se trata de estar no s\u00f3lo dentro de la vida de la parroquia, sino tambi\u00e9n dentro de la vida de la ciudad, de toda la sociedad, donde las familias est\u00e1n llamadas a hacer su contribuci\u00f3n como levadura de \u201cfamiliaridad\u201d en la sociedad.<\/p>\n<p><b><em>Universidad del Valle de Atemajac \u2013 UNIVA, Zapopan, Mexico<\/em><br \/>\n<em>6.03. 2022<\/em><br \/>\n<em>www.univa.mx<\/em><br \/>\n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacia una sociedad de baja tasa de familiaridad La situaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la familia es parad\u00f3jica: por un lado, se da gran valor a los lazos familiares, hasta el punto de convertirlos en la clave de la felicidad. 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