{"id":26251,"date":"2020-10-19T14:42:40","date_gmt":"2020-10-19T12:42:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/?p=26251"},"modified":"2020-10-22T15:05:56","modified_gmt":"2020-10-22T13:05:56","slug":"la-fortaleza-de-la-familia-en-tiempos-de-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/la-fortaleza-de-la-familia-en-tiempos-de-pandemia.html","title":{"rendered":"La fortaleza de la familia en tiempos de pandemia"},"content":{"rendered":"<p>Me complace poder participar en este ciclo de encuentros para el mes de la familia. Nos acercamos al quinto aniversario de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal, <em>Amoris laetitia<\/em>, y es bueno mantener viva esta perspectiva. El S\u00ednodo sobre la Familia &#8211; en las dos asambleas en las que tuvo lugar &#8211; mostr\u00f3 su poder de profec\u00eda en un mundo donde la familia, en toda su fragilidad, sigue siendo el pilar fundamental de las sociedades. Y este hecho lo estamos presenciando tambi\u00e9n en esta \u00e9poca de pandemia. Mientras que toda la humanidad est\u00e1 siendo puesta a prueba, la familia sigue siendo el punto de referencia para la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pandemia de COVID-19 nos pone en una situaci\u00f3n de dificultad sin precedentes, dram\u00e1tica y de alcance mundial: su repercusi\u00f3n en la desestabilizaci\u00f3n de nuestro proyecto de vida crece cada d\u00eda m\u00e1s. La omnipresencia de la amenaza pone en duda las evidencias que, hasta ahora, en nuestros sistemas de vida, resultaban evidentes. Estamos experimentando dolorosamente una paradoja que nunca hubi\u00e9ramos imaginado: para sobrevivir a la enfermedad debemos aislarnos unos de otros, pero si aprendi\u00e9ramos a vivir aislados unos de otros, nos dar\u00edamos cuenta de lo esencial que es para nuestras vidas, vivir con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En medio de nuestra euforia tecnol\u00f3gica nos encontramos impreparados ante la propagaci\u00f3n del contagio: hemos tenido dificultades en reconocer y admitir su impacto. E incluso ahora, estamos luchando fatigosamente para detener su propagaci\u00f3n. Esta desestabilizaci\u00f3n est\u00e1 fuera del alcance de la ciencia y de la t\u00e9cnica del sistema terap\u00e9utico. Ser\u00eda injusto &#8211; y err\u00f3neo &#8211; cargar a los cient\u00edficos y t\u00e9cnicos con esta responsabilidad. Al mismo tiempo, es ciertamente indiscutible que, adem\u00e1s de buscar medicamentos y vacunas, es igualmente urgente adquirir una mayor profundidad de visi\u00f3n, as\u00ed como una mayor responsabilidad en la contribuci\u00f3n reflexiva al significado y los valores del humanismo. Eso no es todo. El ejercicio de esta profundidad y de esta responsabilidad crea un contexto simb\u00f3lico de cohesi\u00f3n y unidad, de alianza y fraternidad, en raz\u00f3n de nuestra humanidad compartida, que, lejos de menospreciar la contribuci\u00f3n de los hombres y mujeres de la ciencia y del gobierno, sostiene y sosiega en gran medida su tarea.<\/p>\n<p>Bueno, divido mi exposici\u00f3n en tres puntos: 1. Solidarios en la vulnerabilidad y en los l\u00edmites; 2. De la interconexi\u00f3n de facto a la solidaridad deseada; 3. La familia puesta a prueba.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><em>1.Solidarios en la vulnerabilidad y en los l\u00edmites<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, creo que es importante subrayar que con esta pandemia hemos tocado\u00a0la fragilidad, la finitud y la vulnerabilidad del ser humano, de todos nosotros. Cre\u00edamos estar preservados de ellas, debido a nuestras ilusiones tecnocient\u00edficas. La sensaci\u00f3n de control (total) que estas ilusiones nos inculcaron resultaron ser falsas. La situaci\u00f3n en nuestro mundo ya nos hab\u00eda dado se\u00f1ales de alarma, pero ahora son m\u00e1s graves, nos sacuden de una manera m\u00e1s traum\u00e1tica.<\/p>\n<p>El Papa, el 27 de marzo, en una plaza san Pedro vac\u00eda, comentando el pasaje de la tormenta calmada (del Evangelio de Marcos 4, 35 y siguientes) dijo: \u201cno nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo\u201d (Francisco). Si no despertamos, aprendiendo de las contradicciones ante las que fuimos sordos y ciegos, la lecci\u00f3n de este momento caer\u00e1 en el vac\u00edo y el sufrimiento que estamos experimentando habr\u00e1 sido en vano.<\/p>\n<p>Con la pandemia, nuestras reivindicaciones de autodeterminaci\u00f3n y control aut\u00f3nomo se han detenido abruptamente. Se trata de un momento de crisis que requiere un discernimiento m\u00e1s profundo. Ten\u00eda que suceder, tarde o temprano, porque el hechizo hab\u00eda durado demasiado tiempo, como el Papa nos ha dicho. La epidemia de COVID-19 est\u00e1 vinculada, en gran medida, a la depredaci\u00f3n que hemos perpetrado contra la tierra y al despojamiento de su valor intr\u00ednseco. Es un s\u00edntoma del malestar de nuestra tierra, que revela, al mismo tiempo, nuestra incapacidad para cuidarla y es, adem\u00e1s, un signo de<em>\u00a0nuestro\u00a0<\/em>malestar espiritual (<em>Laudato Si<\/em>, n. 119). \u00bfSeremos capaces de colmar el trecho que nos ha separado de nuestro mundo natural y ha transformado, con demasiada frecuencia, nuestra subjetividad resuelta y decisiva en una amenaza para la creaci\u00f3n, en una amenaza para los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>Consideremos la concatenaci\u00f3n de los siguientes fen\u00f3menos: el aumento de la deforestaci\u00f3n empuja a los animales salvajes a acercarse a los h\u00e1bitats ocupados por los humanos. Los virus presentes en los animales, por lo tanto, se transmiten a los humanos, exacerbando as\u00ed la realidad de las zoonosis, un fen\u00f3meno bien conocido por los cient\u00edficos, que se convierte en veh\u00edculo de muchas enfermedades. La exagerada demanda de carne en los pa\u00edses del mundo desarrollado ha dado lugar a enormes complejos industriales para la cr\u00eda y explotaci\u00f3n de ganado. Es f\u00e1cil ver c\u00f3mo estas interacciones pueden causar esencialmente la propagaci\u00f3n de un virus, a trav\u00e9s del transporte internacional, la movilidad masiva de personas, los viajes de negocios, el turismo, etc\u2026<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la COVID-19 no es s\u00f3lo el resultado de eventos\u00a0<em>naturales<\/em>. Lo que ocurre en la naturaleza es ya el resultado de una compleja intermediaci\u00f3n con el mundo\u00a0<em>humano<\/em>\u00a0de las opciones econ\u00f3micas y los modelos de desarrollo, a su vez \u201cinfectados\u201d por un \u201cvirus\u201d diferente de nuestra creaci\u00f3n: es el resultado, m\u00e1s que la causa, de la avaricia financiera, de la condescendencia hacia los estilos de vida definidos por el consumismo, la satisfacci\u00f3n y el exceso. Hemos construido un\u00a0<em>ethos<\/em>\u00a0de prevaricaci\u00f3n y desprecio hacia lo que nos ha sido dado en la promesa primordial de la creaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, estamos llamados a reconsiderar nuestra relaci\u00f3n con el h\u00e1bitat natural en el que vivimos, para reconocer que habitamos en esta tierra como sus administradores, no como amos y se\u00f1ores.<\/p>\n<p>Por lo tanto, ahora corremos otro riesgo: responder a estas situaciones, provocadas por nuestras conciencias, buscando solamente soluciones operativas. Sin embargo, necesitamos una conversi\u00f3n al mismo tiempo ecol\u00f3gica y moral. Corremos un riesgo real si nos situamos en un plano que podr\u00edamos definir\u00a0\u201caltruismo racional\u201d,\u00a0es decir, un altruismo que razone de la siguiente manera: as\u00ed como he comprendido que la seguridad del otro es tambi\u00e9n necesaria para mi bienestar, entonces trato de que no enferme, que no transmita el virus, es decir, que est\u00e9 bien para que su bienestar pueda serme provechoso. Si esto ocurriera, y ya hay muchas se\u00f1ales en este sentido a nivel personal y tambi\u00e9n internacional, no sacar\u00edamos de esta experiencia las lecciones que puede darnos. Pensemos en lo que pas\u00f3 con las mascarillas o en el escenario que se anuncia en lo que respecta la vacuna y su distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo tanto, este primer nivel debe ser considerado de manera realista como un punto de partida, que puede tener su propia validez, pero no es suficiente para una conversi\u00f3n aut\u00e9ntica, para la cual necesitamos descender a un nivel m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong><em> De la interconexi\u00f3n de facto a la solidaridad deseada<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En esta experiencia de la pandemia tambi\u00e9n hemos constatado que todos estamos\u00a0interconectados: por un lado, nadie est\u00e1 a salvo de los peligros que conlleva el virus, aunque no todos de la misma manera: los m\u00e1s vulnerables est\u00e1n m\u00e1s expuestos; por otro lado, el comportamiento de cada uno recae sobre los hombros de los dem\u00e1s. Ahora, m\u00e1s que nunca, en esta terrible coyuntura, estamos llamados con urgencia a tomar conciencia de esta reciprocidad sobre la que reposan nuestras vidas. Darse cuenta de que cada vida es una vida com\u00fan, es la vida de unos y otros. Los recursos de una comunidad, que se niega a considerar la vida humana como un \u00fanico hecho biol\u00f3gico, son un bien precioso, que tambi\u00e9n acompa\u00f1a responsablemente todas las actividades necesarias de cuidado. Tal vez hemos erosionado descuidadamente este patrimonio, cuya riqueza marca la diferencia en momentos como este, subestimando gravemente los bienes relacionales que dicho patrimonio es capaz de compartir y distribuir en momentos en que los lazos emocionales y el esp\u00edritu comunitario se ponen a prueba, precisamente por las necesidades b\u00e1sicas para proteger la vida biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Nuestra <em>interconexi\u00f3n<\/em> es un hecho. En la Enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em> el Papa Francisco subraya: \u201cSi todo est\u00e1 conectado\u2026\u201d (34).<\/p>\n<p>Nos hace a todos fuertes o, por el contrario, vulnerables, dependiendo de nuestra propia actitud hacia ella. Consideremos su relevancia a nivel nacional, para empezar. Aunque la COVID-19 puede afectar a todos, es especialmente da\u00f1ino para poblaciones particulares, como los ancianos, o las personas con enfermedades asociadas y sistemas inmunol\u00f3gicos delicados. Las medidas pol\u00edticas se toman para todos los ciudadanos por igual. Piden la solidaridad de los j\u00f3venes y de los sanos con los m\u00e1s vulnerables. Piden sacrificios a muchas personas que dependen de la interacci\u00f3n p\u00fablica y de la actividad econ\u00f3mica para su vida. En los pa\u00edses m\u00e1s ricos estos sacrificios pueden compensarse temporalmente, pero en la mayor\u00eda de los pa\u00edses estas pol\u00edticas de protecci\u00f3n son simplemente imposibles.<\/p>\n<p>Sin duda, en todos los pa\u00edses es necesario equilibrar <em>el bien com\u00fan de la salud p\u00fablica<\/em> con los intereses econ\u00f3micos. Durante las primeras etapas de la pandemia, la mayor\u00eda de los pa\u00edses se centraron en salvar vidas al m\u00e1ximo. Los hospitales, y especialmente los servicios de cuidados intensivos, eran insuficientes y s\u00f3lo se ampliaron despu\u00e9s de enormes luchas. Sorprendentemente, los servicios de atenci\u00f3n sobrevivieron gracias a los impresionantes sacrificios de m\u00e9dicos, enfermeras y otros profesionales de la sanidad, m\u00e1s que por la inversi\u00f3n tecnol\u00f3gica. Sin embargo, el enfoque en la atenci\u00f3n hospitalaria desvi\u00f3 la atenci\u00f3n de otras instituciones de cuidados. Las residencias de ancianos, por ejemplo, se vieron gravemente afectadas por la pandemia, y s\u00f3lo en una etapa tard\u00eda se dispuso de suficientes equipos de protecci\u00f3n y test. Los debates \u00e9ticos sobre la asignaci\u00f3n de recursos se basaron principalmente en consideraciones utilitarias, sin prestar atenci\u00f3n a las personas que experimentaban un mayor riesgo y una mayor vulnerabilidad. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses se ignor\u00f3 el papel de los m\u00e9dicos generales, mientras que para muchas personas son el primer contacto en el sistema de atenci\u00f3n. El resultado ha sido un aumento de las muertes y discapacidades por causas distintas de la COVID-19.<\/p>\n<p>Dos formas de pensar bastante burdas, que se han convertido en sentido com\u00fan y puntos de referencia en lo que respecta a la libertad y los derechos, est\u00e1n siendo cuestionadas. La primera es \u201cMi libertad termina donde comienza la del otro\u201d. La f\u00f3rmula, ya peligrosamente ambigua en s\u00ed misma, es inadecuada para la comprensi\u00f3n de la experiencia real y no es casualidad que sea afirmada por quienes est\u00e1n en posici\u00f3n de fuerza: nuestras libertades siempre se entrelazan y se superponen, para bien o para mal. Es necesario, m\u00e1s bien, aprender a hacerlas cooperar, en vista del bien com\u00fan y superar las tendencias, que incluso la epidemia puede alimentar, de ver en el otro una amenaza \u201cinfecciosa\u201d de la que distanciarse y un enemigo del que protegerse. La segunda: \u201cMi vida depende \u00fanicamente y exclusivamente de m\u00ed\u201d. Esto no es as\u00ed. Somos parte de la humanidad y la humanidad es parte de nosotros: debemos aceptar esta dependencia y apreciar la responsabilidad que nos hace participantes y protagonistas. No hay derecho alguno que no tenga como implicaci\u00f3n un deber correspondiente: la coexistencia de lo libre e igual es un tema exquisitamente \u00e9tico, no t\u00e9cnico. Por lo tanto, estamos llamados a reconocer, con nueva y profunda emoci\u00f3n, que estamos encomendados el uno al otro. Nunca antes la relaci\u00f3n de los cuidados se hab\u00eda presentado como el paradigma fundamental de nuestra convivencia humana. La mutaci\u00f3n de la interdependencia de facto a la solidaridad deseada no es una transformaci\u00f3n autom\u00e1tica. Tenemos que elegirla.<\/p>\n<p>Ya tenemos varios signos de este cambio hacia las acciones responsables y el comportamiento fraternal. Lo vemos con especial claridad en la dedicaci\u00f3n de los trabajadores de la sanidad, que ponen generosamente todas sus energ\u00edas en acci\u00f3n, a veces incluso a riesgo de su propia salud o vida, para aliviar el sufrimiento de los enfermos. Su profesionalidad se despliega mucho m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica de los v\u00ednculos contractuales, lo que demuestra que el trabajo es ante todo una esfera de expresi\u00f3n de significados y valores, y no s\u00f3lo una \u201cmercanc\u00eda\u201d que se intercambia por una remuneraci\u00f3n. Pero esto tambi\u00e9n se aplica a los investigadores y cient\u00edficos que ponen sus habilidades al servicio de las personas. La determinaci\u00f3n de compartir los puntos fuertes y la informaci\u00f3n ha permitido establecer r\u00e1pidas colaboraciones entre las redes de centros de investigaci\u00f3n para los protocolos experimentales que determinan la seguridad y la eficacia de los f\u00e1rmacos.<\/p>\n<p>Es evidente que la din\u00e1mica de la\u00a0<em>solidaridad<\/em>\u00a0necesita ir mucho m\u00e1s all\u00e1 de un compromiso general para ayudar a los que sufren. Una pandemia nos invita a todos a abordar y reformar las dimensiones estructurales de nuestra comunidad mundial que son opresivas e injustas, lo que la conciencia religiosa llama \u201cestructuras de pecado\u201d. He de repetirlo: estamos todos en la misma tormenta, pero en diferentes barcos, los m\u00e1s fr\u00e1giles sucumben enseguida.<\/p>\n<p>El bien com\u00fan a nivel mundial no puede lograrse sin una verdadera conversi\u00f3n de los corazones y las mentes (<em>Laudato s\u00ed<\/em>, 217-221). El llamamiento a la <em>conversi\u00f3n<\/em> se dirige a nuestra responsabilidad: su miop\u00eda es imputable a nuestra falta de voluntad de mirar la vulnerabilidad de las poblaciones m\u00e1s d\u00e9biles a nivel mundial, y no a nuestra incapacidad de ver lo que es tan obviamente claro. Una apertura diferente puede ampliar el horizonte de nuestra imaginaci\u00f3n moral, para incluir finalmente lo que ha sido descaradamente pasado por alto y relegado al silencio.<\/p>\n<p>En el plano pol\u00edtico, la situaci\u00f3n actual nos insta a tener una mirada lo suficientemente amplia. En las relaciones internacionales desafortunadamente hay una l\u00f3gica miope e ilusoria que trata de dar respuestas en t\u00e9rminos de \u201cintereses nacionales\u201d. Sin una colaboraci\u00f3n efectiva y una coordinaci\u00f3n eficaz, que asuma decisiones aun a sabiendas de inevitables resistencias pol\u00edticas, comerciales, ideol\u00f3gicas y relacionales, los virus no se detendr\u00e1n. Ciertamente, se trata de decisiones muy serias y onerosas: se necesita una visi\u00f3n abierta y elecciones que no siempre van de acuerdo con los sentimientos inmediatos de las poblaciones individuales. Pero dentro de una din\u00e1mica tan marcadamente global, las respuestas para ser eficaces no pueden quedar limitadas a sus propios confines territoriales.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em> La familia puesta a prueba<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>En esta crisis relacional generada por el estallido de la pandemia, las familias han desempe\u00f1ado y siguen desempe\u00f1ando un papel fundamental. Especialmente en los pa\u00edses donde ha habido un cierre particularmente estricto, las personas se han encontrado de repente viviendo durante semanas encerradas en casa, en sus familias.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n ha puesto a prueba a las familias, someti\u00e9ndolas a una prueba de estr\u00e9s sin precedentes, especialmente en las zonas urbanas y densamente pobladas. Pensemos tambi\u00e9n en las megal\u00f3polis del continente latinoamericano. \u00bfCu\u00e1les han sido los resultados? En resumen, puede decirse que la COVID-19 ha puesto de relieve, a veces de manera tr\u00e1gica, las fragilidades internas de las familias y las dificultades sociales que deber\u00edan ayudarlas. Sin embargo, al mismo tiempo, las familias han mostrado recursos y potencialidades inimaginables, que han permitido a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n superar este grave momento de crisis. Me gustar\u00eda empezar precisamente a partir de estas notorias se\u00f1ales positivas.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo familiar, incluso cuando es fr\u00e1gil y probado, ha sido el que ha mantenido la estructura social de la vida cotidiana de nuestras ciudades.\u00a0 Si los hombres y mujeres en el momento del confinamiento no percibieron un abandono total, fue gracias, en primer lugar, a los lazos familiares, vividos en el hogar o en su defecto continuamente mantenidos en la trama de relaciones que hemos aprendido a redibujar en la l\u00f3gica permitida por la pandemia. La familia, principal generadora de la forma relacional de la existencia, ha guardado esta socialidad en esta emergencia. La fuerza de cohesi\u00f3n ha sido m\u00e1s fuerte que muchas de las fragilidades a\u00fan presentes hoy en d\u00eda. No es poca cosa. Esto lleva a decir que a pesar de todas las crisis por las que est\u00e1 pasando, la familia sigue siendo una dimensi\u00f3n decisiva del tejido social. Esta fuerza social que la familia representa se ha revelado particularmente valiosa desde el momento que la crisis ha afectado a los m\u00e1s peque\u00f1os o a los ancianos, a los d\u00e9biles y a los enfermos. La familia apareci\u00f3 una vez m\u00e1s, de manera rotunda, como el lugar del cuidado por excelencia, el lugar donde atender las necesidades de los dem\u00e1s, de compartir los propios talentos libre y generosamente. Y si hay un aspecto que ha destacado particularmente este v\u00ednculo estructural, ha sido la tr\u00e1gica imposibilidad, a veces, de acompa\u00f1ar a los seres queridos en momentos de enfermedad y, en el momento de la muerte, de celebrar los funerales de los familiares. Un dolor terrible, precisamente porque era inhumano, contra natura.<\/p>\n<p>El tema de la familia como lugar de transmisi\u00f3n de la fe merece un \u00e9nfasis especial en este tiempo de pandemia. Debido a la emergencia el ministerio de la transmisi\u00f3n de la fe por la familia ha surgido de manera sorprendente, incluso en aquellos contextos (pienso en el mundo occidental y en las zonas urbanas) en los que el fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n ha puesto en tela de juicio un cierto modelo de experiencia cristiana dom\u00e9stica. Las grandes preguntas de significado que la emergencia sanitaria est\u00e1 haciendo m\u00e1s fuertes y urgentes encuentran su primer lugar de expresi\u00f3n dentro del hogar. \u00a1Cu\u00e1ntos padres, cu\u00e1ntos ancianos, intentan a diario releer a la luz de su experiencia creyente este tiempo dif\u00edcil que est\u00e1 poniendo a dura prueba la vida de todos! \u00a1Cu\u00e1ntas palabras de consuelo hacia los peque\u00f1os est\u00e1n llenando los di\u00e1logos en tantas familias! \u00a1Cu\u00e1ntos debates con adolescentes y j\u00f3venes, llamados a repensar su vida cotidiana y a cuestionarse con renovada voluntad! \u00a1Cu\u00e1ntas oraciones&#8230;! Verdaderamente muchas familias cristianas son hoy un lugar de profunda y verdadera catequesis, de testimonios excepcionales para no ceder a la tristeza y a la desesperaci\u00f3n. Si pienso en las celebraciones de la \u00faltima Pascua debo decir que ha habido experiencias realmente ejemplares. Cabe destacar la celebraci\u00f3n del Triduo Pascual, de la primavera pasada en las casas, debido a la suspensi\u00f3n de las actividades lit\u00fargicas en las iglesias. Fue una experiencia que ciertamente no deseamos repetir, pero al mismo tiempo fue una ocasi\u00f3n excepcional, especialmente en aquellos casos en que se ayud\u00f3 a las familias a vivir estos signos religiosos dentro del hogar. Pero las familias alejadas de la vida eclesial o no creyentes no son menos: ofrecer razones de esperanza y razones de responsabilidad a los ni\u00f1os es ciertamente un servicio esencial para el Evangelio de la vida. No debemos olvidar toda esta rica experiencia cuando, por fin, nos libremos de las limitaciones de la pandemia.<\/p>\n<p>Junto a esta riqueza, sin embargo, no podemos olvidar las muchas dificultades a las que se ven expuestas las familias en un momento tan dif\u00edcil. La COVID-19 ha puesto de relieve y amplificado la fragilidad, las limitaciones, las graves responsabilidades tanto de los individuos como de la propia sociedad y de las propias familias. La grave crisis econ\u00f3mica generada por la suspensi\u00f3n de muchas actividades a causa de la pandemia, lamentablemente s\u00f3lo parcialmente atenuada por las intervenciones extraordinarias de los gobiernos, se ha extendido a la familia que, una vez m\u00e1s, es el primer y m\u00e1s eficaz amortiguador social, al menos cuando se le proporcionan suficientes medios econ\u00f3micos. En realidad, la crisis econ\u00f3mica generada por la COVID-19 tiene efectos devastadores en las familias que ya padecen condiciones de pobreza grave y media, a las que se a\u00f1aden las numerosas familias que antes de la pandemia viv\u00edan justo por encima del umbral de pobreza y que se encontraron de repente en una situaci\u00f3n grave e imprevista. Las cifras de la FAO sobre el aumento del n\u00famero de personas que padecen hambre son impresionantes, por no decir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las dificultades econ\u00f3micas, no debemos olvidar las numerosas pobrezas estructurales y relacionales que la COVID-19 ha puesto de relieve. Casas destartaladas, instalaciones sanitarias inadecuadas, poblaciones enteras privadas de conexiones o suministros constantes hacen insoportable la vida de millones de familias. Por \u00faltimo, y la historia aqu\u00ed se hace m\u00e1s dolorosa, no podemos callar el aumento de la violencia dom\u00e9stica, especialmente contra las mujeres, as\u00ed como el aumento de los embarazos entre las mujeres muy j\u00f3venes y el abandono de los ancianos. La COVID-19 nos recuerda que, desafortunadamente no pocas veces, nuestras familias pueden ser verdaderos infiernos que no le importan a nadie.<\/p>\n<p>Lo que hemos aprendido en la familia, viviendo juntos las alegr\u00edas y las labores de la vida, es una vez m\u00e1s el camino principal por el que podemos enfrentarnos a este tiempo cuyo final todav\u00eda parece muy lejano. Ciertamente, el ejemplo de muchas familias que se han ayudado y apoyado mutuamente en este dif\u00edcil momento debe ser tomado en su poder de esperanza. Tambi\u00e9n hay que destacar lo valiosa que es la experiencia de las comunidades parroquiales que han ayudado a los barrios a ser m\u00e1s familiares, m\u00e1s solidarios, m\u00e1s fraternos. Si podemos obtener una indicaci\u00f3n de este tiempo ser\u00eda la de intensificar las relaciones entre las familias y la parroquia para que juntas sean un signo de la presencia de Dios en la sociedad. Una presencia buena que ayuda a la sociedad misma a ser m\u00e1s fraternal. La \u00faltima enc\u00edclica del Papa Francisco, \u201cFratelli tutti\u201d tambi\u00e9n es una br\u00fajula para que las familias lleven a cabo su misi\u00f3n &#8211; integradas en el tejido de la comunidad parroquial \u2013 de dar testimonio de que nadie es hu\u00e9rfano o est\u00e1 solo. Por el contrario, somos \u201ctodos hermanos y hermanas\u201d.<\/p>\n<p>Gracias por su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/la-forza-della-famiglia-in-tempo-di-pandemia.html\">LEGGI LA VERSIONE ITALIANA\u00a0<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me complace poder participar en este ciclo de encuentros para el mes de la familia. Nos acercamos al quinto aniversario de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal, Amoris laetitia, y es bueno mantener viva esta perspectiva. El S\u00ednodo sobre la Familia &#8211; en las dos asambleas en las que tuvo lugar &#8211; mostr\u00f3 su poder de profec\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":26231,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-26251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-interventi"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Mons.-Vincenzo-Paglia-e1603111287885.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26251"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26264,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26251\/revisions\/26264"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}