{"id":25400,"date":"2019-10-20T17:04:00","date_gmt":"2019-10-20T15:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vincenzopaglia.it\/?p=25400"},"modified":"2019-10-20T17:06:56","modified_gmt":"2019-10-20T15:06:56","slug":"bendita-hambre-maldita-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/bendita-hambre-maldita-hambre.html","title":{"rendered":"Bendita hambre, maldita hambre"},"content":{"rendered":"<p>LA BENDICI\u00d3N DEL HAMBRE<\/p>\n<p>Si hay una experiencia que afecta profundamente a la vida humana es la del hambre. El primer gesto de amor es alimentar lo que hemos generado. Y ser alimentado es la primera experiencia de ser amado.<\/p>\n<p>El hambre, en s\u00ed misma, es la experiencia b\u00e1sica del sentido relacional de la vida. \u00a1El hombre no vive de s\u00ed mismo! Necesita que algo m\u00e1s sostenga su vida: el signo de esta llamada ya est\u00e1 escrito en el cuerpo. El hambre toma forma de una necesidad que nos permite vivir solo con la condici\u00f3n de que el mundo reconozca nuestro deseo de vivir como una invocaci\u00f3n. El hambre obliga a todos los hombres y mujeres a levantar la vista \u2013ese milagroso intercambio de miradas que transforma el vientre de la madre en la vida del esp\u00edritu\u2013, a mirar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismos, a reconocerse en la forma dom\u00e9stica del mundo, en la forma familiar de la vida, en la forma social de la convivencia.<\/p>\n<p>Cuando el papa Francisco, en su Enc\u00edclica <em>Laudato Si&#8217;<\/em>, nos pidi\u00f3 que volvi\u00e9ramos a considerar las cuestiones de la vida humana dentro del marco esencial y constitutivo de la creaci\u00f3n, indic\u00f3 esta relacionalidad primaria, que \u00c9l llama <em>Humana Communitas<\/em>, como un lugar de comprensi\u00f3n radical del sentido de la vida. La respuesta humana a sus problemas deber\u00e1 pasar una y otra vez por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El hambre, la necesidad diaria de alimento \u2013uno de los deseos m\u00e1s fuertes y menos controlables de la vida\u2013 es el reloj que marca el tiempo de su cuidado. Cada ocho horas aproximadamente recuerda al ser humano su dependencia del mundo de la vida: proporcionar alimento, ganarse el pan, alimentarse uno mismo y a los dem\u00e1s, sentando las bases de la convivencia familiar y de la casa com\u00fan. Seg\u00fan los estudiosos, una de las principales formas de estructurar la cultura social en la especie humana est\u00e1 vinculada precisamente a la potencia simb\u00f3lica de la est\u00e9tica de la alimentaci\u00f3n. En su poderoso ensayo titulado &#8220;Cocinar&#8221;, Michael Pollan nos recuerda que el descubrimiento de la posibilidad de cocinar los alimentos introdujo una pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica que ha reformulado los tiempos y las relaciones de la vida humana: se come a horas predeterminadas y juntos, alrededor de una mesa enriquecida por los signos del placer del don mutuo y de la empat\u00eda compartida. La mesa, a la que nos lleva el hambre, es el lugar social por excelencia y las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes son introducidas a una sociabilidad prometedora tambi\u00e9n a trav\u00e9s de esta experiencia, donde todos saben que tienen un lugar y experimentan que alguien se hace cargo de su hambre todos los d\u00edas, cuida de ellos. Es peculiar, por ejemplo, leer en los Evangelios relatos de los innumerables banquetes de Jes\u00fas. Y de la importancia que les atribu\u00eda.<\/p>\n<p>LA MALDICI\u00d3N DEL HAMBRE<\/p>\n<p>Todo esto, por supuesto, no tiene nada que ver con la obsesi\u00f3n desbordante por la est\u00e9tica comercial actual de la alimentaci\u00f3n, donde el cuidado de los alimentos se centra en su transformaci\u00f3n en la er\u00f3tica de un disfrute en s\u00ed mismo. En esta tendencia, no es casualidad que la simbolog\u00eda de la alimentaci\u00f3n se transforme en una exhibici\u00f3n de disfrute, cuya &#8220;exclusividad&#8221; est\u00e9tica de la mesa trae consigo una cultura de &#8220;exclusi\u00f3n&#8221;. Redescubrir el hambre y la necesidad de vida humana que esta suscita y sostiene es una bendici\u00f3n para la parte m\u00e1s glotona del planeta a la que pertenecemos. La buscada bulimia de unos pocos est\u00e1 estrechamente relacionada con la forzada anorexia de muchos. La llamada a la sobriedad que acompa\u00f1a a algunas campa\u00f1as interesadas sobre salud y ecolog\u00eda todav\u00eda no tiene el esp\u00edritu correcto de la <em>Laudato si&#8217;.<\/em> La hospitalidad de la mesa es una de esas formas del &#8220;nosotros&#8221; que estamos llamados a cuidar y promover.<\/p>\n<p>La horrible sombra del caballo negro del Apocalipsis, que anuncia la carest\u00eda, no solo es un arquetipo bueno para alg\u00fan guionista de pel\u00edculas de terror o de alguna fantas\u00eda postcatastr\u00f3fica. Es la realidad, la realidad actual. Hoy, en el siglo XXI, 870 millones de personas padecen hambre. Sabemos c\u00f3mo ir a Marte, sabemos curar enfermedades que hasta hace pocas d\u00e9cadas eran totalmente incurables, tenemos tecnolog\u00edas muy espec\u00edficas para todo tipo de necesidad, pero no logramos proveer suficiente alimento para una octava parte de la poblaci\u00f3n del planeta. El hambre es una maldici\u00f3n para ellos y una verg\u00fcenza para la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de nuestras repetidas jactancias sobre los inevitables efectos beneficiosos de nuestro sistema econ\u00f3mico, la enormidad de condenar a pueblos enteros a la insuficiencia alimenticia nos juzga sin atenuantes. El hambre impuesta es una maldici\u00f3n escandalosa porque no depende de la falta de recursos alimenticios, sino solo de un sistema econ\u00f3mico social que produce poblaciones con sobrepeso, por una parte, y desnutridas, por otra. Los datos de la FAO afirman que cada d\u00eda mueren unas 24 000 personas por hambre o por causas relacionadas. Por supuesto, los datos han mejorado con respecto a las 35 000 personas de hace diez a\u00f1os o a las 41 000 de hace veinte a\u00f1os. Sin embargo, tres cuartas partes de las muertes afectan a ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os: 18 000 ni\u00f1os, 750 por hora, 12 por minuto, unos 100 desde que empec\u00e9 mi discurso. \u00bfC\u00f3mo se llamaban? \u00bfCu\u00e1les eran sus sue\u00f1os? \u00bfY sus madres? \u00bfY sus hermanos? \u00bfLos m\u00e9dicos que intentaron salvarlos hasta el final, a veces con un hero\u00edsmo que deja boquiabierto?<\/p>\n<p>La maldici\u00f3n del hambre es un pozo sin fondo de dolor, donde tambi\u00e9n est\u00e1 enredado el misterio de Dios, donde la vida humana est\u00e1 expuesta a su l\u00edmite biol\u00f3gico y a la violencia del pecado. Desde que el suministro de alimentos para todo el planeta se ha vuelto cient\u00edfica y t\u00e9cnicamente sostenible, nuestras estad\u00edsticas sobre las previsiones de bienestar se han vuelto moralmente insostenibles.<\/p>\n<p>LA RESPONSABILIDAD DE LOS HOMBRES<\/p>\n<p>Nosotros hoy estamos llamados a vivir en la tensi\u00f3n entre la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n que la experiencia del hambre introduce en toda la historia de la humanidad. Solo es posible mantener esta tensi\u00f3n en la forma de una responsabilidad sabia, que nos implica a todos como individuos y como representantes de los diferentes agentes sociales.<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1No est\u00e1s solo en la tierra y no todo est\u00e1 a tu disposici\u00f3n!&#8221; El hambre humana es bendecida, porque la conexi\u00f3n que despierta es objeto de comuni\u00f3n irrefutable, objetivo y persuasivo en el horizonte de cualquier cultura. El relativismo de los valores, aqu\u00ed, no tiene valor. No existe un bienestar humano que no sea personal y compartido a la vez: cualquier sofisma contrario es una ideolog\u00eda con resultados nefastos. Nuestra hambre diaria, en busca de satisfacci\u00f3n, es un recuerdo de la privaci\u00f3n de los dem\u00e1s, que conduce a la desesperaci\u00f3n. La asunci\u00f3n de la responsabilidad frente a la maldici\u00f3n del hambre que a\u00fan hoy escandaliza a todos los hombres y mujeres que buscan vivir de forma humana su propia existencia debe enfrentarse a un mundo globalizado.<\/p>\n<p>El horizonte de la denominada Bio\u00e9tica Global, dentro de la cual la Pontificia Academia para la Vida ha reubicado recientemente la cuesti\u00f3n \u00e9tica sobre la vida humana, exige un sabio equilibrio entre una visi\u00f3n global, que vive de estad\u00edsticas, y la atenci\u00f3n a lo local, que muere de hambre. Debemos evitar cualquier homologaci\u00f3n cultural, aunque est\u00e9 motivada por una presunta eficacia para resolver problemas. Es necesario preguntar m\u00e1s seriamente: &#8220;\u00bfQu\u00e9 problemas?&#8221; y &#8220;\u00bfde qui\u00e9n?&#8221;.<\/p>\n<p>Por ejemplo, no es una buena noticia la dr\u00e1stica reducci\u00f3n de la variedad biol\u00f3gica de las simientes utilizadas en la agricultura. La humanidad solo crece en el encuentro entre culturas y tradiciones: cualquier cierre sobre s\u00ed misma, aunque estuviera motivado por un deseo sincero de preservar una tradici\u00f3n milenaria, es infructuoso para todas las tradiciones. El s\u00e1bado es para el hombre, dice Jes\u00fas, no al contrario. La producci\u00f3n agr\u00edcola e industrial, los procesos de transformaci\u00f3n de los alimentos, su distribuci\u00f3n y confecci\u00f3n, las formas de consumo colectivo, familiar y personal: todas estas etapas deben ser vividas de forma responsable. No existen territorios francos o procedimientos intocables. Cada etapa, por supuesto, de forma diferente y estructurada, debe ser apreciada por su relaci\u00f3n con la justicia del bien y del mal que hace referencia al hombre: no solo la de los contratos, precios y ganancias.<\/p>\n<p>Hoy tenemos a disposici\u00f3n soluciones y procedimientos que nos permiten hacer cosas que hace solo algunas d\u00e9cadas eran inimaginables. Algunas de estas soluciones nacieron para dar una respuesta concreta al hambre de los siete mil millones de hombres, mujeres y ni\u00f1os que viven en nuestra tierra. Estas ser\u00e1n eficaces y progresivas en el resultado buscado si son humanas y compartidas en la elecci\u00f3n de los medios adoptados.<\/p>\n<p>EL SUE\u00d1O DE DIOS<\/p>\n<p>La alimentaci\u00f3n es cultura, como nos repiten hoy de forma obsesiva los anuncios comerciales. Sin duda, una civilizaci\u00f3n basada en compartir la calidad humana de la vida pasa por los valores simb\u00f3licos de la alimentaci\u00f3n. Precisamente por esto, la barbarie de una cultura tecnol\u00f3gica basada en la competencia del beneficio sin escr\u00fapulos no puede vencer la guerra contra el hambre, aunque afirme quererlo. Seremos \u2013somos\u2013 juzgados por lo que haremos con el hambre y la desnudez de nuestros semejantes (Mt 25, 35-36).<\/p>\n<p>As\u00ed lo escrib\u00eda el profeta Isa\u00edas, en un momento particularmente dif\u00edcil de la historia de su pueblo:<\/p>\n<p><em>&#8220;El Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos ofrecer\u00e1 a todos los pueblos sobre esta monta\u00f1a un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos a\u00f1ejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos a\u00f1ejados, decantados.<\/em><em> \u00c9l arrancar\u00e1 sobre esta monta\u00f1a el velo que cubre a todos los pueblos, el pa\u00f1o tendido sobre todas las naciones. <\/em><em>Destruir\u00e1 la Muerte para siempre&#8221;.<\/em> (Is 25,6-8)<\/p>\n<p>Este es el sue\u00f1o de Dios para los hombres, el final y el fin de la historia: una vida que no desaparece, un banquete suculento para todos los pueblos.<\/p>\n<p>Estamos todos llamados, tambi\u00e9n nosotros, sin excluir a nadie, a preparar esta mesa. Para todos.<\/p>\n<p><strong>FAO, 17 ottobre 2019<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA BENDICI\u00d3N DEL HAMBRE Si hay una experiencia que afecta profundamente a la vida humana es la del hambre. El primer gesto de amor es alimentar lo que hemos generado. Y ser alimentado es la primera experiencia de ser amado. El hambre, en s\u00ed misma, es la experiencia b\u00e1sica del sentido relacional de la vida. 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