{"id":24176,"date":"2018-05-30T01:32:43","date_gmt":"2018-05-29T23:32:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vincenzopaglia.it\/?p=24176"},"modified":"2018-05-30T01:42:35","modified_gmt":"2018-05-29T23:42:35","slug":"24176","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/24176.html","title":{"rendered":"El amor es m\u00e1s fuerte que la muerte  Mons. Oscar Arnulfo Romero"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mons. Oscar Arnulfo Romero<\/strong><\/p>\n<p>El Papa Francisco ha aprobado el milagro atribuido al Arzobispo Oscar Arnulfo Romero y ha anunciado su canonizaci\u00f3n para el 14 de octubre de 2018, en medio del S\u00ednodo de los Obispos sobre los j\u00f3venes. La canonizaci\u00f3n de Romero es un don extraordinario para toda la Iglesia cat\u00f3lica en este comienzo de milenio. Tambi\u00e9n lo es para todos los cristianos, como lo demuestra la atenci\u00f3n de la Iglesia anglicana, que en el a\u00f1o 2000 coloc\u00f3 la estatua de Mons. Romero en la fachada de la Catedral de Westmister junto a la de Martin Luther King y de Dietrich Bonhoeffer. Es tambi\u00e9n un regalo para la sociedad humana, como lo demuestra la decisi\u00f3n de las Naciones Unidas de establecer el 24 de marzo &#8211; d\u00eda del asesinato de Romero \u2013 el \u201cD\u00eda Internacional del Derecho a la Verdad en relaci\u00f3n con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las V\u00edctimas\u201d.<\/p>\n<p>Hay que darle las gracias a Benedicto XVI que ha seguido la causa desde el principio y que el 20 de diciembre de 2011 \u2013un poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s de su renuncia- decidi\u00f3 desbloquearla para que pudiera continuar su proceso ordinario, pasando de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe a la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos. Y pienso tambi\u00e9n con gratitud en San Juan Pablo II que quiso recordar a Monse\u00f1or Romero en la celebraci\u00f3n de los Nuevos M\u00e1rtires durante el Jubileo del a\u00f1o 2000, insertando su nombre, ausente en el texto preparado por el Oficio Lit\u00fargico, en el oremus final. Y estamos particularmente agradecidos al Papa Francisco por haber aprobado primero el proceso de beatificaci\u00f3n y luego por querer unir en una sola celebraci\u00f3n a Pablo VI y a Romero que consider\u00f3 a Montini como su inspirador y su defensor. El empe\u00f1o de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos -bajo la gu\u00eda del Cardenal Angelo Amato- ha sido atento y sol\u00edcito.<\/p>\n<p>Ahora, cuando vemos que se cumple el nada f\u00e1cil proceso de la causa, es el momento de la alegr\u00eda. El <em>sensus fidelium<\/em>, en verdad, no ha fallado nunca, ni en El Salvador ni en ning\u00fan lugar del mundo, en lo que se refiere a la santidad de Mons. Romero. Su martirio dio sentido y fuerza a muchas familias salvadore\u00f1as que hab\u00edan perdido familiares y amigos durante la guerra civil. Su memoria se convirti\u00f3 inmediatamente en la memoria de las otras v\u00edctimas, quiz\u00e1s menos ilustres, de la violencia. Como Romero, que se hab\u00eda inclinado, lleno de emoci\u00f3n, para velar el cuerpo del p. Rutilio Grande, muchos salvadore\u00f1os no han cesado en estos a\u00f1os de ir a su tumba para encontrar la fuerza a trav\u00e9s de su arzobispo m\u00e1rtir.<\/p>\n<p>Finalmente, despu\u00e9s de un largo trabajo que ha encontrado muchas dificultades tanto en lo que se refiere a las oposiciones contra el pensamiento y la acci\u00f3n pastoral del arzobispo como en la situaci\u00f3n conflictiva surgida en torno a su figura, el proceso ha llegado a su conclusi\u00f3n. Romero puede ser considerado el primer santo de la larga estirpe de los nuevos m\u00e1rtires contempor\u00e1neos. El 24 de marzo, d\u00eda de su muerte, se convirti\u00f3, por decisi\u00f3n de la Conferencia Episcopal Italiana, en una \u201cJornada de oraci\u00f3n por los misioneros m\u00e1rtires\u201d. El mundo ha cambiado mucho desde aquel lejano 24 de marzo de 1980. En el 89 tuvo lugar la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, y a\u00f1os despu\u00e9s, el 11 de septiembre de 2001, llegaron los d\u00edas dram\u00e1ticos de un resurgimiento terrorista, mientras que un clima de violencia e ira parec\u00eda extenderse por todo el mundo. Y sin embargo el recuerdo de Romero sigue tocando y conmoviendo los esp\u00edritus de muchos. El simbolismo de su muerte en el altar, mientras celebraba el sacrificio eucar\u00edstico, lo convirti\u00f3 en un testigo particularmente elocuente de ese amor por los pobres que no conoce l\u00edmites. Este pastor de un peque\u00f1o pa\u00eds centroamericano est\u00e1 ahora en lo alto, entre los santos, como ya se puede ver en la c\u00fapula de la Catedral de San Salvador, donde fue pintado junto a San Juan XXIII y a Santa Madre Teresa de Calcuta: tres santos del amor. Y no carece de importancia que su canonizaci\u00f3n tenga lugar en un momento en que en la C\u00e1tedra de Pedro hay, por primera vez en la historia, un Papa latinoamericano que quiere una \u201cIglesia pobre, para los pobres\u201d. Es una coincidencia providencial. La canonizaci\u00f3n de Romero forma parte de esa Iglesia \u201cen salida\u201d a la que el Papa Francisco nos invita a todos a vivir.<\/p>\n<p><strong>Romero un pastor <\/strong><\/p>\n<p>No hay duda de que la acci\u00f3n pastoral de Romero tiene sus ra\u00edces en el testimonio martirial del padre Rutilio Grande. Este jesuita era un hombre bueno y generoso, diferente de sus hermanos de San Salvador, en su mayor\u00eda intelectuales progresistas de origen ib\u00e9rico. Rutilio, de origen salvadore\u00f1o, dej\u00f3 la ense\u00f1anza universitaria para ir entre los campesinos de un peque\u00f1o pueblo, Aguilares, viviendo en un cuartucho con una cama, una mesita de noche, una peque\u00f1a luz, una Biblia. All\u00ed cre\u00f3 un movimiento de comunidades cristianas en el que participaban miles de campesinos pobres.<\/p>\n<p>Romero estaba muy cerca de \u00e9l y lo consideraba un hombre de Dios. En la noche de aquel 12 de marzo de 1977 Romero vel\u00f3 toda la noche frente al cuerpo de su amigo y de los dos campesinos asesinados con \u00e9l en una emboscada. Hab\u00eda sido nombrado arzobispo de San Salvador hace pocos d\u00edas, y a\u00fan no se hab\u00eda familiarizado con sus funciones. En ese momento se sinti\u00f3 muy conmovido al ver a su amigo asesinado y a los muchos campesinos que llenaban la peque\u00f1a iglesia. Romero -confi\u00f3 a un amigo un a\u00f1o despu\u00e9s- se dio cuenta de que aquellos campesinos hab\u00edan quedado hu\u00e9rfanos de \u201cpadre\u201d y que ahora le correspond\u00eda a \u00e9l, como arzobispo, ocupar su lugar incluso a costa de su vida. Aquella misma noche sinti\u00f3 -escribi\u00f3 Romero varias veces- una inspiraci\u00f3n divina para ser fuerte, para asumir una actitud de fortaleza, mientras que en el pa\u00eds, marcado por la injusticia social, aumentaba la violencia: se trataba de la violencia de la oligarqu\u00eda contra los campesinos, la violencia de los militares contra la Iglesia que defend\u00eda a los pobres, y tambi\u00e9n la violencia de la guerrilla revolucionaria.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una vulgata muy difundida, aquella noche Romero experiment\u00f3 una conversi\u00f3n, pasando de una orientaci\u00f3n formal tradicionalista al amor por los pobres que tambi\u00e9n se expresaba en la pol\u00edtica. Romero, siempre lo neg\u00f3. Dijo en marzo de 1979: \u201cYo no hablar\u00eda de conversi\u00f3n como muchos dicen -se puede entender si se quiere- porque siempre he sentido afecto por el pueblo, por los pobres. Antes de ser obispo fui sacerdote en San Miguel durante veintid\u00f3s a\u00f1os&#8230; Cuando visitaba los cantones sent\u00eda un verdadero placer por estar con los pobres y ayudarlos&#8230;. Cuando llegu\u00e9 a San Salvador, sin embargo, la misma fidelidad sobre la cual hab\u00eda querido inspirar mi sacerdocio me hizo comprender que mi afecto por los pobres, mi fidelidad a los principios cristianos y mi adhesi\u00f3n a la Santa Sede ten\u00edan que tomar una direcci\u00f3n ligeramente diferente. El 22 de febrero de 1977 tom\u00e9 posesi\u00f3n de la Arquidi\u00f3cesis y en esa fecha hubo una r\u00e1faga de expulsiones de sacerdotes&#8230;. El 12 de marzo de 1977 tuvo lugar el asesinato del p. Rutilio Grande&#8230; Tuvo un fuerte impacto en la di\u00f3cesis y me ayud\u00f3 a tener fortaleza\u201d.<\/p>\n<p>Romero cre\u00eda en su funci\u00f3n de obispo y primado del pa\u00eds y se sent\u00eda responsable de la poblaci\u00f3n, especialmente de los m\u00e1s pobres: por eso se hizo cargo de la sangre, el dolor y la violencia, denunciando las causas en su carism\u00e1tica predicaci\u00f3n dominical seguida en la radio por toda la naci\u00f3n. Podr\u00edamos decir que se produjo una \u201cconversi\u00f3n pastoral\u201d, gracias a la adquisici\u00f3n, por parte de Romero, de una fortaleza indispensable en la crisis en la que se encontraba el pa\u00eds. Se hizo <em>defensor civitatis<\/em> seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n de los Padres de la Iglesia, defendi\u00f3 al clero perseguido, protegi\u00f3 a los pobres, afirm\u00f3 los derechos humanos. Un informe no muy favorable a la acci\u00f3n pastoral de Romero dec\u00eda: \u201cRomero escogi\u00f3 al pueblo y el pueblo escogi\u00f3 a Romero\u201d. Bueno, lo que a algunos les pareci\u00f3 una acusaci\u00f3n fue en verdad el m\u00e1s hermoso elogio para un pastor. Romero \u201col\u00eda a oveja\u201d y \u00e9stas se daban cuento de ello. \u00a1Es conmovedor ver a los campesinos que todav\u00eda hoy le hablan, arrodillados ante su tumba! Fue obispo seg\u00fan la mejor tradici\u00f3n, enriquecida por la gran ense\u00f1anza del Vaticano II.<\/p>\n<p>El clima de persecuci\u00f3n era palpable. Pero Romero se convirti\u00f3 claramente en el defensor de los pobres ante la cruel represi\u00f3n. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os como arzobispo de San Salvador, Romero contaba con 30 sacerdotes perdidos, incluyendo aquellos que fueron asesinados, expulsados o movilizados para escapar de la muerte. Los escuadrones de la muerte mataron a decenas y decenas de catequistas de las comunidades de base, y muchos de los fieles de estas comunidades desaparecieron. A todo esto se a\u00f1adieron las profanaciones de las iglesias y del Sant\u00edsimo Sacramento. En resumen, un clima de terror ten\u00eda por objeto desalentar el m\u00e1s m\u00ednimo deseo de cambio de la situaci\u00f3n. La Iglesia fue la principal acusada y, por lo tanto, la m\u00e1s afectada. Romero se resisti\u00f3 y acept\u00f3 dar su vida para defender a su pueblo.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Asesinado en el altar durante la Santa Misa<\/strong><\/p>\n<p>Lo asesinaron en el altar. En \u00e9l quer\u00edan atacar a la Iglesia que brotaba del Concilio Vaticano II. Su muerte -como muestra claramente el cuidadoso examen documental- no fue causada simplemente por motivos pol\u00edticos, sino por el odio a una fe amasada de caridad que no permaneci\u00f3 en silencio ante las injusticias que implacable y cruelmente golpeaban a los pobres y a sus defensores. El asesinato en el altar -una muerte indudablemente m\u00e1s incierta ya que hab\u00eda que disparar a una distancia de treinta metros- ten\u00eda un simbolismo que sonaba como una terrible advertencia para cualquiera que quisiera continuar por ese camino. El mismo Juan Pablo II lo constata con rotundidad: \u201clo mataron precisamente en el momento m\u00e1s sagrado, durante el acto m\u00e1s elevado y divino&#8230; Un obispo de la Iglesia de Dios fue asesinado en el ejercicio de su propia misi\u00f3n santificadora, ofreciendo la Eucarist\u00eda\u201d. Y varias veces dijo: \u201c\u00a1Romero es nuestro, es de la Iglesia!\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, Monse\u00f1or Romero fue obispo al servicio del Evangelio y de la Iglesia, como ya se desprende de su lema episcopal: \u201csentire cum ecclesia\u201d. Y hab\u00eda hecho de la preocupaci\u00f3n fundamental de la Iglesia, la \u201csalus animarum\u201d, su prioridad: permaneci\u00f3 en medio de su pueblo incluso a costa de su vida. La imagen de Romero pol\u00edtico est\u00e1 lejos de toda su historia y de su formaci\u00f3n espiritual y cultural. Y si Romero a veces entr\u00f3 en el campo de la pol\u00edtica, lo hizo porque se vio obligado y s\u00f3lo para defender a la Iglesia y al pueblo, perseguido por un r\u00e9gimen y por hombres despiadados y mentirosos. No era un intelectual, un te\u00f3logo, un organizador, un administrador. Ni siquiera un reformador. Y menos a\u00fan un pol\u00edtico, como alguien ha querido considerarlo, usando su nombre para sus propios fines. Romero era un hombre de Dios, un hombre de oraci\u00f3n, un hombre de obediencia y de amor por la gente. En una homil\u00eda del 17 de febrero de 1980 dijo claramente: \u201clo que yo intento no es de ninguna manera hacer pol\u00edtica. Si por una necesidad del momento estoy iluminando la pol\u00edtica de mi patria, es como pastor, es desde el Evangelio, es una luz que tiene la obligaci\u00f3n de iluminar los caminos del pa\u00eds y aportar como Iglesia la contribuci\u00f3n que como Iglesia tiene que dar\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Romero y la elecci\u00f3n de los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Romero siempre am\u00f3 a los pobres. Cuando a\u00fan era un joven sacerdote en San Miguel fue acusado de comunismo porque pidi\u00f3 a los ricos que dieran a los cultivadores de caf\u00e9 los salarios justos. Les dijo que, al no hacerlo, no s\u00f3lo iban en contra de la justicia, sino que ellos mismos abr\u00edan las puertas al comunismo. Todos los que lo conocieron como simple sacerdote recuerdan su emoci\u00f3n y su ternura hacia los pobres que encontraba. Especialmente caus\u00f3 mucha impresi\u00f3n su inter\u00e9s por los ni\u00f1os de San Miguel que lo llev\u00f3 a organizar una cantina tambi\u00e9n para ellos. La generosidad era una caracter\u00edstica muy propia de \u00e9l. Un peque\u00f1o episodio muestra su \u201cexageraci\u00f3n\u201d, como alguien dijo de \u00e9l. Una vez que recibi\u00f3 un pollo para comer, en el camino una mujer pidi\u00f3 ayuda e inmediatamente se lo dio, sin prestar atenci\u00f3n a las quejas del conductor que le dijo que en el episcopado no hab\u00eda nada para comer. Por supuesto que tambi\u00e9n frecuentaba a los ricos, pero les ped\u00eda que ayudaran a los pobres y a la Iglesia, como una forma de salvar sus almas.<\/p>\n<p>Romero comprend\u00eda cada vez m\u00e1s claramente que para ser el pastor de todos ten\u00eda que empezar por los pobres. Poner a los pobres en el centro de las preocupaciones pastorales de la Iglesia y, por tanto, tambi\u00e9n de todos los cristianos, incluidos los ricos, era la nueva v\u00eda pastoral. El amor preferencial por los pobres no s\u00f3lo no extingu\u00eda el amor de Romero por su pa\u00eds, sino que, al contrario, lo sosten\u00eda. Fue el obispo <em>defensor pauperum<\/em> seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n de los Padres de la Iglesia. En este sentido Romero no era un hombre partidista, aunque a algunos pudiera parecerlo, sino un pastor que quer\u00eda el bien com\u00fan de todos, pero partiendo, de hecho, de los pobres. Nunca dej\u00f3 de buscar caminos para llevar la paz al pa\u00eds.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses de su vida, algunos sectores progresistas de la Iglesia, que lo hab\u00edan exaltado anteriormente, lo criticaron duramente por apoyar un nuevo gobierno, con soldados reformistas y dem\u00f3crata-cristianos. Romero sab\u00eda que el pa\u00eds estaba cayendo en una guerra civil. Y quer\u00eda evitarlo por todos los medios. Muchos, en cambio, ten\u00edan categor\u00edas mentales de revoluci\u00f3n o maximalistas seg\u00fan las cuales cualquier poder constituido deb\u00eda ser rechazado. Las reformas fueron estimuladas por Romero, pero la izquierda las consider\u00f3 un enga\u00f1o porque \u00e9stas disminu\u00edan la tensi\u00f3n revolucionaria. Romero no pensaba lo mismo. Viendo los sufrimientos del pueblo, se preocupaba por aliviarlos en todos los sentidos, incluso con caridad individual, dando limosna, o recomendando a las personas para los trabajos y ayudando materialmente a los necesitados&#8230; Otros cat\u00f3licos, por otra parte, pensaban que este tipo de caridad no s\u00f3lo no ayudaba, sino que era incluso perjudicial porque sosten\u00eda un sistema pol\u00edtico injusto.<\/p>\n<p><strong>\u00a0R<\/strong><strong>omero, hombre de Dios y de la Iglesia <\/strong><\/p>\n<p>Romero era un hombre de Dios, un hombre de oraci\u00f3n, de obediencia y de amor por las personas. Rezaba mucho: se enojaba si en las primeras horas de la ma\u00f1ana, mientras rezaba, lo interrump\u00edan. Y era severo consigo mismo, apegado a una antigua espiritualidad de sacrificios, de cilicio, de penitencias, de privaciones. Ten\u00eda una vida espiritual \u201clineal\u201d, aunque tuviera un car\u00e1cter dif\u00edcil, y fuera riguroso consigo mismo, intransigente, atormentado. Pero en la oraci\u00f3n encontraba descanso, paz y fuerza. Cuando ten\u00eda que tomar decisiones complicadas y dif\u00edciles, se retiraba en oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue un obispo muy fiel al Magisterio. En sus cartas emerge claramente la familiaridad con los documentos del Vaticano II, de Medell\u00edn, de Puebla, de la doctrina social de la Iglesia y en general de los dem\u00e1s textos pontificios. Pude hacer una lista de las obras de su biblioteca: en su gran mayor\u00eda est\u00e1 ocupada por los textos del Magisterio. En el archivo est\u00e1 conservados los discursos que Romero escrib\u00eda a dos nuncios cuando deb\u00edan explicar los textos conciliares. El cardenal Cassidy cuenta que en 1966 con Romero y alg\u00fan otro sacerdote ten\u00edan a menudo jornadas de profundizaci\u00f3n sobre los textos del Vaticano II. Romero hab\u00eda recogido un extenso archivo de citas (unas 5000 fichas) para predicar, tomadas principalmente del Magisterio. Veinte d\u00edas antes de su muerte, el 2 de marzo de 1980, en una homil\u00eda dominical afirm\u00f3: \u201cHermanos, la mayor gloria de un pastor es vivir en comuni\u00f3n con el Papa. Para m\u00ed el secreto de la verdad y de la eficacia de mi predicaci\u00f3n es estar en comuni\u00f3n con el Papa. Y cuando veo en su Magisterio pensamientos y gestos parecidos a los que necesita nuestra Iglesia, me lleno de alegr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Muchas veces se dice que Romero fue subyugado por la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Un periodista le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfEst\u00e1 usted de acuerdo con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n?\u201d Romero respondi\u00f3: \u201cS\u00ed, as\u00ed es. Pero hay dos teolog\u00edas de la liberaci\u00f3n. Una es la que ve la liberaci\u00f3n s\u00f3lo como liberaci\u00f3n material. La otra es la de Pablo VI. Yo estoy con Pablo VI\u201d. Y el testimonio que pude recoger del Padre Gustavo Guti\u00e9rrez es significativo: \u201cMonse\u00f1or Romero fue ante todo un pastor, esta es la primera caracter\u00edstica que se manifestaba en cuanto uno se pon\u00eda en contacto con \u00e9l. Fue un aut\u00e9ntico testigo de la verdad del Evangelio, con una formaci\u00f3n espiritual y teol\u00f3gica que podemos llamar tradicional. No era una persona que estuviera a merced de las opiniones de los dem\u00e1s, no era manipulable. Su fe lo llevaba a discernir los puntos de vista y las realidades que se le presentaban. Era un hombre libre. La raz\u00f3n de esta libertad radicaba en su sentido de Dios, que le permit\u00eda mantener la serenidad incluso ante la muerte\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mons. 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