{"id":23371,"date":"2017-09-23T03:08:31","date_gmt":"2017-09-23T01:08:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vincenzopaglia.it\/?p=23371"},"modified":"2017-09-23T03:08:31","modified_gmt":"2017-09-23T01:08:31","slug":"la-pontificia-academia-para-la-vida-y-los-nuevos-desafios-de-la-bioetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.vincenzopaglia.it\/index.php\/la-pontificia-academia-para-la-vida-y-los-nuevos-desafios-de-la-bioetica.html","title":{"rendered":"LA PONTIFICIA ACADEMIA PARA LA VIDA  Y LOS NUEVOS DESAFI\u0301OS DE LA BIOE\u0301TICA"},"content":{"rendered":"<p>Os agradezco la invitaci\u00f3n que me hab\u00e9is hecho llegar para intervenir en este Congreso de Bio\u00e9tica organizado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Como Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, me complace constatar que se llevan a cabo iniciativas como esta, sobre todo por parte de personas que, como vosotros, est\u00e1n directamente comprometidas con el cuidado de los enfermos y han de afrontar d\u00eda a d\u00eda los interrogantes que surgen de la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento.<\/p>\n<p>Por este motivo, quiero manifestar mi gozo por vuestro intenso y apasionado trabajo al servicio de los enfermos, cuya vida el Se\u00f1or conf\u00eda a nuestras manos. Y vosotros, en particular, est\u00e1is llamados a continuar la obra de San Juan de Dios, cuyo carisma sigue enriqueciendo la vida de la Iglesia y de la sociedad humana. Cuando la cultura que desecha y olvida aumenta cada vez m\u00e1s, \u00e9l nos recuerda \u2013 tambi\u00e9n a trav\u00e9s de vosotros- la primac\u00eda de los d\u00e9biles. Podr\u00edamos citar una de las frases que su bi\u00f3grafo Francisco de Castro escribe acerca de \u00e9l: \u201cPor la tarde, a\u00fan estando muy cansado, nunca se retiraba sin haber visitado primero a todos los enfermos, uno por uno, pregunt\u00e1ndoles c\u00f3mo hab\u00edan pasado el d\u00eda y qu\u00e9 es lo que necesitaban, y con palabras muy amorosas los consolaba espiritual y corporalmente\u201d (c. XIV). Es esta pasi\u00f3n o, si prefer\u00eds, esta compasi\u00f3n evang\u00e9lica la raz\u00f3n misma de vuestras instituciones que me gusta comparar con la posada de la famosa par\u00e1bola evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Esta pasi\u00f3n nos impulsa a afrontar con una inteligencia cada vez m\u00e1s atenta los desaf\u00edos que han surgido en el amplio y complejo horizonte de la bio\u00e9tica, nacida gracias a los eruditos al inicio de los a\u00f1os 70 (Van Rensselaer Potter, Bioethics: bridge to the future. Englewood Cliffs, 1971). Se nos pide que seamos capaces de discernir los \u201csignos de los tiempos\u201d y as\u00ed reconocer los aspectos positivos de la nueva cultura de la libertad y de la dignidad del individuo, as\u00ed como del desarrollo de la ciencia y de la t\u00e9cnica, pero al mismo tiempo hemos de reconocer la peligrosa deriva a la que nos lleva una cultura hiperindividualista que conceda a la \u201ct\u00e9cnica\u201d el poder de la persona humana. El proyecto tecnol\u00f3gico, que tiende a la plena autosuficiencia, asume el car\u00e1cter de un poder sin esencia, con todas las consecuencias que ello conlleva.<\/p>\n<p>Nos encontramos en un punto delicado de la historia humana. Por primera vez, el hombre posee los conocimientos cient\u00edficos y los medios t\u00e9cnicos para disolver el v\u00ednculo &#8211; siempre y justamente considerado el eje de la vida y de la sociedad humana &#8211; que une inseparablemente \u201cmatrimonio (diferencia sexual) -familia-vida\u201d. Lo que Dios ha unido, hoy el hombre, no s\u00f3lo el de la cultura occidental, piensa que puede romperlo y desestructurarlo. Y cada individuo -como movido por un delirio de omnipotencia- cree que puede recomponerlo a su gusto, a su uso y consumo. Es la antigua tentaci\u00f3n de <em>hybris<\/em> que llevaba al hombre a considerarse creador. Y la t\u00e9cnica parece permitirlo. Por esta raz\u00f3n algunos eruditos hablan de la \u201ct\u00e9cnica\u201d como de la nueva \u201creligi\u00f3n\u201d del futuro.<\/p>\n<p>En un mundo cada vez m\u00e1s complejo, pero tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s unificado y disuelto por la tecnolog\u00eda, la econom\u00eda y el af\u00e1n de eficacia, nos encontramos ante la \u201ccreaci\u00f3n\u201d cultural y social de un puro individuo que, en la idolatr\u00eda de su propia autonom\u00eda, elimina, d\u00eda tras d\u00eda, la memoria de las ra\u00edces y de los v\u00ednculos que lo constituyen (cf. Papa Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, 56). La libertad no puede crecer y la humanidad no puede florecer ah\u00ed donde sus ra\u00edces se aridecen o son arrancadas como si fueran cadenas.<\/p>\n<p>Hemos de desarrollar una concepci\u00f3n hol\u00edstica de la vida humana, desde sus or\u00edgenes, dentro de la relaci\u00f3n generativa del hombre y de la mujer: por este motivo el Santo Padre quiso vincular m\u00e1s expl\u00edcitamente la Pontificia Academia para la Vida, el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. No se trata tan solo de una reorganizaci\u00f3n externa. En ella aparece el horizonte antropol\u00f3gico que preside las indicaciones que \u00e9l ha querido confiar a estas tres instituciones.<\/p>\n<p>Si el imperativo \u00e9tico se convierte en el potenciamiento de la propias prestaciones y del satisfacer los propios deseos y aspiraciones, la persona humana no puede seguir comprendiendo el valor y la belleza de las relaciones estables, del cuidado y de la asistencia al otro, de la acogida y del acompa\u00f1amiento solidario. Creo que aqu\u00ed est\u00e1 la ra\u00edz antropol\u00f3gica fundamental en la que se pueden releer, analizar y abordar las cuestiones y temas graves que irrumpen en el \u00e1mbito de la bio\u00e9tica. A los temas \u00e9ticos m\u00e1s simples, como el trasplante de \u00f3rganos, se a\u00f1aden otros m\u00e1s complejos, como por ejemplo, la reducci\u00f3n ideol\u00f3gica de la cuesti\u00f3n del g\u00e9nero, las biotecnolog\u00edas aplicadas al inicio de la vida y a las bases gen\u00e9ticas de los seres vivos, las cuestiones que tienen que ver con el final de la vida.<\/p>\n<p>La antigua \u201c\u00e9tica m\u00e9dica\u201d est\u00e1 llamada a confrontarse con los nuevos horizontes abiertos de la bio\u00e9tica. Es la raz\u00f3n de este congreso.<\/p>\n<p>Particularmente, las nuevas tecnolog\u00edas, debido a su sofisticaci\u00f3n, su complejidad, su enorme eficacia, se presentan hoy en d\u00eda como el punto de referencia del desaf\u00edo \u00e9tico actual. La b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n funcional -definida seg\u00fan un criterio de eficiencia t\u00e9cnica de las prestaciones- tambi\u00e9n parece querer extenderse directamente a la forma global de la vida humana. A trav\u00e9s del conocimiento disponible hoy en d\u00eda, el organismo del ser humano -pero en realidad la cuesti\u00f3n es m\u00e1s general y abarca toda la vida biol\u00f3gica- puede ser analizado, descompuesto y manipulado en su m\u00e1s m\u00ednimo componente. La posibilidad de manipular las estructuras senso-motoras, neuro-cognitivas y gen\u00e9tico-evolutivas abre un horizonte nuevo e impredecible. Este horizonte ha de ser estudiado atentamente para poder ofrecer respuestas \u00e9tico-human\u00edsticas a la altura de los enormes potenciales &#8211; positivos y negativos &#8211; que afectan a la sociedad civil y, m\u00e1s generalmente, a las formas de convivencia humana.<\/p>\n<p>De esta manera, la sociedad tecnol\u00f3gicamente avanzada est\u00e1 lista para hacer un supuesto salto de calidad: ahora tiene el poder de intervenir directamente en la vida del individuo y de las futuras generaciones, sin necesariamente ofrecer mejores condiciones a la existencia humana. Y la ambici\u00f3n de dominar la naturaleza se traduce en la voluntad de cada uno para controlar, modelar y fortalecer su yo biol\u00f3gico: la \u00fanica verdad que hoy parece digna de fe es la vida que el hombre de hoy piensa que puede fabricar con su propia manos.<\/p>\n<p>La promesa de una prolongaci\u00f3n de la vida hasta llegar a prometer la inmortalidad es el argumento m\u00e1s convincente que posee la sociedad de la tecnolog\u00eda. De hecho, \u00bfqui\u00e9n est\u00e1 dispuesto a renunciar a una vida m\u00e1s larga y saludable en nombre de una supuesta \u201cnaturalidad\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda que rechazar la propuesta que la t\u00e9cnica nos hace de superar todos los l\u00edmites? Quisiera mencionar s\u00f3lo tres ejemplos en los que la cuesti\u00f3n \u00e9tica llega a ser decisiva.<\/p>\n<p>El primero se refiere al tema de la salud, que ser\u00e1 uno de los pilares centrales del futuro sistema econ\u00f3mico occidental: junto al concepto tradicional ligado a la lucha contra las patolog\u00edas y la curaci\u00f3n (healing), se est\u00e1 desarrollando una idea de medicina intervencionista que pretende fortalecer las funciones y aumentar los est\u00e1ndares de eficiencia (enhacing). Una medicina car\u00edsima y destinada s\u00f3lo a unos pocos, funcional para una sociedad de la prestaci\u00f3n y de la competitividad econ\u00f3mica, que ampliar\u00e1 la brecha entre las poblaciones que ni siquiera pueden acceder a los servicios b\u00e1sicos de sanidad. De hecho, no es concebible, como nos recuerda Hans Jonas, que en un mundo de escasos recursos, donde ya se est\u00e1n prefigurando escenarios del desmoronamiento del ecosistema, un tal proyecto pueda realmente abarcar \u00a0todos los hombres existentes en la tierra. \u00bfQu\u00e9 preguntas nos hemos de plantear para construir sociedades que sean realmente m\u00e1s justas?<\/p>\n<p>El segundo se refiere al \u00e1mbito de la generaci\u00f3n de la vida humana. Nos encontramos en el umbral de un tiempo en el que seremos capaces de gestionar t\u00e9cnicamente todas las variables ligadas a la generaci\u00f3n humana, hasta ahora dejadas a la merced de la naturaleza, interpretadas, demasiado r\u00e1pidamente, como \u201ccasualidades\u201d. La pregunta surge de inmediato: \u00bfpor qu\u00e9, si existen las condiciones (econ\u00f3micas y tecnol\u00f3gicas) para ello, habr\u00eda que confiar la reproducci\u00f3n al azar de los acontecimientos, e hipotecarla con una relaci\u00f3n afectiva vinculante y, por lo tanto, potencialmente limitante, si el proceso puede ser controlado y puesto totalmente en manos del individuo?<\/p>\n<p>Un tercer aspecto se refiere al desarrollo de la rob\u00f3tica y de la integraci\u00f3n del hombre en la m\u00e1quina, basta pensar en temas como la inteligencia artificial, los nuevos proyectos de las neurociencias y en todos aquellos sectores en los se est\u00e1n invirtiendo miles de millones con el objetivo de llegar a un ser humano m\u00e1s evolucionado, ya que t\u00e9cnicamente aumentado. Pues bien, ante este horizonte, \u00bfen qu\u00e9 t\u00e9rminos podemos hablar de naturaleza? Y si tiene sentido mantener una referencia a la idea de naturaleza, \u00bfc\u00f3mo presentarla en un espacio p\u00fablico discursivo dominado por la fe en el poder de la t\u00e9cnica, de una manera que no sea puramente defensiva?<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, me pregunto si realmente podemos comprender los desaf\u00edos que se nos plantean, permaneciendo dentro de los horizontes ling\u00fc\u00edsticos y culturales de las ciencias de la tecnolog\u00eda, o si necesitamos adem\u00e1s una \u201cconversi\u00f3n\u201d de nuestras mentes y de nuestro lenguaje, abri\u00e9ndonos a horizontes m\u00e1s amplios, capaces de situar todos los poderes formadores del hombre en el lugar que les corresponde.<\/p>\n<p>III.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<em>Todos estamos embarcados<\/em>\u201d, utilizando la expresi\u00f3n de Blaise Pascal, en esta situaci\u00f3n y en este contexto estamos llamados a un nuevo sentido de responsabilidad para que se construyan espacios cada vez m\u00e1s grandes de alianza entre las personas, las culturas, las religiones y las perspectivas \u00e9ticas que no quieren que Occidente se convierta en el lugar del ocaso de lo humano.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n del Papa Francisco de dar un nuevo impulso a la Pontificia Academia para la Vida se inscribe en esta perspectiva: necesitamos urgentemente una nueva cultura, capaz de implicar y valorizar todas aquellas tradiciones capaces de decir la verdad sobre la condici\u00f3n humana y de promover acciones concretas en los diversos y heterog\u00e9neos lugares donde est\u00e1 en juego el significado y el valor de la vida humana.<\/p>\n<p>Si queremos responder a lo que llamamos \u201cdesaf\u00edos\u201d, no hablar\u00eda en primer lugar de las batallas que hay que emprender, sino m\u00e1s bien de participar en una construcci\u00f3n o mejor, en una \u201creedificaci\u00f3n\u201d de lo humano. En vez de identificar a los enemigos hemos de reconocer a los compa\u00f1eros de ruta con los que podamos compartir el camino de esta \u201creedificaci\u00f3n\u201d. Este es el sentido de la pr\u00f3xima Asamblea General de la Pontificia Academia que se celebrar\u00e1 del 5 al 7 del pr\u00f3ximo mes de octubre. Y ser\u00e1 el Papa Francisco quien presida su apertura. El t\u00edtulo es \u201cAcompa\u00f1ar la vida. Nuevas responsabilidades en la era tecnol\u00f3gica\u201d. El tema, cuya importancia no ha cesado de aumentar en el siglo XX y posteriormente, plantea interrogantes ineludibles sobre la tecnolog\u00eda, el humanismo y las biotecnolog\u00edas. El Papa Francisco, ya en <em>Laudato s\u00ed,<\/em> habla de las derivas del proyecto tecnol\u00f3gico- tecnocr\u00e1tico, capaz de hacer que la tecnolog\u00eda abandone su cometido human\u00edstico originario. Desafortunadamente, la alianza cada vez m\u00e1s estrecha entre econom\u00eda y tecnolog\u00eda que gobierna cada vez m\u00e1s el mundo, conduce inexorablemente a descartar todo lo que no forma parte de sus intereses inmediatos (<em>Laudato si&#8217;<\/em>, n<sup>o<\/sup> 54).<\/p>\n<p>La persona humana no es concebida en su valor intr\u00ednseco, sino en c\u00f3mo es formada y configurada por la tecnolog\u00eda. Y esta \u00faltima se orienta decisivamente hacia la autosuficiencia, asumiendo las caracter\u00edsticas de un <em>poder sin \u00e9tica<\/em>: pero la t\u00e9cnica separada de la \u00e9tica dif\u00edcilmente podr\u00e1 autolimitar su propio poder (<em>Laudato si&#8217;,<\/em> n<sup>o<\/sup> 136). El poder de la tecnolog\u00eda hace que el hombre se sienta \u201comnipotente\u201d. Los productos y objetivos de la tecnolog\u00eda no son neutros en modo alguno -la neutralidad de la tecnolog\u00eda es un mito-, mientras que las posibilidades t\u00e9cnicas no son el principal dep\u00f3sito para interpretar la existencia. Por lo tanto, ser\u00e1 importante se\u00f1alar que confiar en la tecnolog\u00eda sin discernimiento representa un grave riesgo. Esta conoce las <em>reglas de producci\u00f3n de objetos, no las reglas de actuaci\u00f3n<\/em>, es decir, de las normas con arreglo a las cuales los sujetos deben interactuar, cuando son precisamente \u00e9stas las que se necesitan.<\/p>\n<ol>\n<li>La Iglesia est\u00e1 llamada a recibir en toda su profundidad las cuestiones, los temas y las objeciones que surgen en nuestras sociedades, as\u00ed mismo est\u00e1 llamada a liberar nuestras discusiones de los marcos reductores, poniendo en crisis los t\u00f3picos y haciendo que nos volvamos a apasionar por la verdad del ser humano. Es una mirada que debe mantener unidas la inmanencia y la trascendencia, el conocimiento y el misterio, la perfecci\u00f3n y la imperfecci\u00f3n, el poder y la impotencia, los l\u00edmites y las aspiraciones al infinito, la eficiencia y la misericordia, habitando las inevitables tensiones que surgen de ellas. M\u00e1s profundamente, es necesario comprender -y comprender no siempre significa compartir- las contradicciones desgarradoras en las que vive el hombre contempor\u00e1neo. Por esta raz\u00f3n, recordamos aqu\u00ed las palabras del Papa Francisco cuando habla de la Iglesia como un hospital de campa\u00f1a. Es tambi\u00e9n una imagen plena de significado en vuestro contexto. El hospital, es el lugar por excelencia d\u00f3nde uno se sana y se cura, es tambi\u00e9n la gran met\u00e1fora de la hospitalidad, una categor\u00eda decisiva para quien quiera pensar en c\u00f3mo reconocer, acoger, proteger y promover al hombre en todas las etapas de su vida, sobre todo cuando est\u00e1 enfermo y d\u00e9bil. Vuestra Orden, en el LXIII Cap\u00edtulo General (Bogot\u00e1 1994), con clarividencia, habla de \u201cNueva Hospitalidad\u201d: \u201cvivir y manifestar el don recibido de San Juan de Dios con un lenguaje, con gestos y m\u00e9todos apost\u00f3licos que den respuestas a los designios y a las expectativas del hombre y de la mujer que sufren a causa de la enfermedad, la edad, la marginaci\u00f3n, la discapacidad, la pobreza y la soledad\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Este estilo de relaci\u00f3n con las personas que cuidamos tambi\u00e9n tiene una dimensi\u00f3n institucional: no s\u00f3lo se refiere a las relaciones entre el m\u00e9dico y el enfermo, sino tambi\u00e9n a aquellas personas con las que se colabora en los cuidados. En los hospitales que se inspiran expl\u00edcitamente en el mensaje evang\u00e9lico, es importante que el modo en el que se estructuran las relaciones entre colegas, operadores y administradores est\u00e9 marcado por el mismo esp\u00edritu de acogida y justicia que se expresa en los cuidados. Esto no significa la ausencia de tensiones, competiciones o conflictos, sino la voluntad de enfrentarlos con benevolencia y sabidur\u00eda, en la b\u00fasqueda continua y compartida de pr\u00e1cticas, incluso organizativas y estructuradas, orientadas a la construcci\u00f3n del bien com\u00fan.<\/p>\n<ol>\n<li>La PAV desea contribuir a este desaf\u00edo, poniendo en pr\u00e1ctica todas las energ\u00edas culturales que llegan a ella gracias a la presencia de estudiosos y expertos de diversas disciplinas -desde la teolog\u00eda hasta la filosof\u00eda, desde las ciencias sociales hasta la medicina- provenientes de todas las partes del mundo y de diversas tradiciones religiosas y culturales, para sanar las profundas heridas antropol\u00f3gicas que son causa y efecto de las nuevas formas de insensibilidad y violencia hacia la vida humana, cada vez m\u00e1s expuesta al poder de la tecnolog\u00eda y al imperio de la econom\u00eda.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por supuesto, hemos de oponernos a lo que debilita o, peor a\u00fan, elimina la vida humana y a todo lo que de alguna manera atenta contra la dignidad de la persona. Pero en un mundo hiper-tecnol\u00f3gico e hiper-individualista, la forma de reconstruir el ser humano es volver a aprender o, si se es cristiano, a dar testimonio, del arte de encontrarse, volver a establecer y reconstruir relaciones, edificar comunidades abiertas, proporcionar herramientas para replantear estilos de vida y pr\u00e1cticas sociales. Comunidades como la vuestra est\u00e1n llamadas a ofrecer esta profec\u00eda a la sociedad en este comienzo del milenio. La Iglesia tiene un patrimonio de sabidur\u00eda humana &#8211; \u00a1y vosotros pose\u00e9is tanta en vuestra experiencia! &#8211; que puede ayudar eficazmente a esta tarea, al servicio tanto de los individuos como de los cuerpos sociales y de toda la familia humana.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n humana, en el fondo, tiene como modelo la perfecci\u00f3n de Dios, revelada a nosotros en Jesucristo, y nos pone ante esa relaci\u00f3n trinitaria a partir de la cual surge la belleza original de la creaci\u00f3n. La Iglesia est\u00e1 junto al hombre contempor\u00e1neo, dotado de medios extraordinarios, para que, imitando esta relaci\u00f3n de amor y de misericordia que es Dios mismo, puede ser m\u00e1s creativo en sus formas de acogida, protecci\u00f3n y cuidado, por una sociedad que sea realmente humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Os agradezco la invitaci\u00f3n que me hab\u00e9is hecho llegar para intervenir en este Congreso de Bio\u00e9tica organizado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. 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